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viernes 4 de diciembre de 2020

Suceden canciones

Julieta Venegas

Julieta Venegas tiene nuevo disco, y por ende muchas historias por contar. Algo sucede es el séptimo título de una exitosa discografía que remonta sus inicios a la segunda mitad de los años noventa. Un álbum en el que ella busca un aire más espontáneo y orgánico, y que presenta algunas sorpresas como la inclusión de dos canciones que aluden a la situación de violencia que ha aquejado a su país en los años más recientes, así como un interés por evocar estilos que son parte de su propia tradición musical. Producido con el apoyo del argentino Cachorro López y el también mexicano Yamil Rezc, Algo sucede se gestó entre la Ciudad de México y Buenos Aires. Sobre todo ello se profundiza en esta charla, marcada por la sencillez, generosidad y elocuencia que caracterizan a la talentosa compositora, cantante y multiinstrumentista.

Suceden canciones - Julieta Venegas

¿Cómo fue el proceso de creación de Algo sucede?
En septiembre del año pasado empecé a escribir. Primero es una cosa muy solitaria, muy de yo con mi piano y mi perra, de encerrarme de diez a cinco todos los días. Ahora ya soy más disciplinada que antes porque tengo una hija y tengo que aprovechar al máximo las horas. Y después de varios meses, empecé a grabar con Yamil Rezc. Teníamos algunas canciones y queríamos grabar pero yo sentía que todavía faltaba algo, por lo que viaje a Buenos Aires a escribir con Cachorro y Alex Sergi. Ya había escrito con ellos antes y son amigos. Estando allá, con Cachorro, acabamos haciendo la preproducción: escuchamos todas las canciones y las estructuramos. Allí fue donde ya se armó el disco. Después regresé a México y seguí grabando con Yamil, ya con una estructura. Y en febrero pasé una semana más en Buenos Aires para terminar voces. Grabamos algunos instrumentos allí, incluso hay dos o tres canciones que grabamos desde cero en Buenos Aires.

Has venido trabajando ya por varios años tanto con el argentino Cachorro López como con tu paisano Yamil Rezc. ¿Piensas que tal o cual canción debes hacerlo con uno o con otro, o trabajas todas con ambos? ¿Cómo lo haces, en qué momento entra uno y en qué momento el otro?
Para mí ha sido como tomar lo mejor de dos mundos. Yamil es como mi hermano musical. Nos metemos al estudio y grabamos y grabamos, probamos cosas, pero somos medio desordenados. Y Cachorro trae mucha objetividad. Con Cachorro es: «A ver, éstas son las canciones, vamos a ver qué hacemos con el coro aquí, lo repetimos o no…». Con él es mucho más trabajo de microscopio, casi hasta de bisturí en algunos casos. Ellos no se conocieron nunca. He sido yo un puente para ambos. Algunas canciones sí las hice completas con Cachorro. Todas las voces las grabé con Cachorro. Aunque, por ejemplo, Algo sucede la estructuré toda con Cachorro pero la grabé con Yamil. Hice un poco de revoltura. Incluso hubo un poco de drama en medio porque sí es difícil hacerlo de esa manera. Pero se fue dando así. Aunque hubo momentos de: «A ver, ¿qué onda, qué está pasando?». Y yo: «No pues, esta canción me está pidiendo esto». Ese camino la empecé en Buenos Aires y terminé grabando guitarras, percusión y acordeón en México. O sea, el poder trabajar en estudio se me hace muy importante. Y el que sea mi estudio ayuda. De repente caía alguien allí. Por ejemplo, en Dos soledades, estábamos un día grabando y llegó Nacho Mastretta. Y fue como: «¿Por qué no tocas un Rhodes?». «¡Pus órale!». Y esas cosas también son lindas que se den. En Buenos Aires, por más que Cachorro traiga los músicos que conoce, no son los que casualmente llegan a mi estudio, que son amigos, que los puedo llamar yo porque los conozco y así. Entonces se dio esa combinación que también está padre.

«El acordeón esta vez lo usé un montón, en varias canciones. Y ni siquiera sé explicar por qué en este disco sí y en el anterior no. Me parece que las canciones lo piden»

Es en sí un disco muy orgánico, hay un fuerte retorno del acordeón…
Muy acústico. Hay cuerdas en varias. No pensé en la instrumentación realmente. Y siempre he sido así, como que en ciertos timbres que utilizó soy muy intuitiva. Ya una vez que hice todo el trabajo de composición y de selección, de todos los filtros, lo que sigue es la instrumentación, que es lo fácil para mí, lo intuitivo. «¿A ver qué pasa si probamos esto?». Con Yamil hicimos mucho de eso.

Ese camino tiene un sonido muy norteño.
Sí, es muy chistoso porque allí hice una combinación de instrumentos que para mí quedó como muy latina, una mezcla súper rara porque tiene un cuatro venezolano, tiene un acordeón norteño, unos vientos al final, o sea todo en la misma canción, ahí como revuelto. Fuimos probando cosas y salió así.

En ese sentido, ¿hasta qué punto está despierta tu parte norteña, cuánto te llama?
Creo que bastante. Me gusta. Más que nada cuando siento que la canción me lo pide. El acordeón esta vez lo usé un montón, en varias canciones. Y ni siquiera sé explicar por qué en este disco sí y en el anterior no. Me parece que las canciones lo piden. Y también hay canciones que son muy de guitarra eléctrica. Yo creo que desde mi segundo disco, Bueninvento, no había usado tanta guitarra eléctrica como en éste. Vino Gustavo Guerrero, que es un guitarrista venezolano genial, y tocó no sólo las acústicas, la eléctrica también. Me encantó como la toca, y acabó haciéndolo en un montón de canciones.

He visto el videoclip de Ese camino, y me llamó mucho la atención la casa vieja donde se filmó. ¿Dónde se hizo?
Lo filmamos en Buenos Aires. El director se llama Claudio Divella. Era en una colonia que estaba cerca de su casa. Iba pasando y de repente la vio y se detuvo. Fue todo de casualidad. Vio a un tipo que estaba tomándole fotos a la casa, y le preguntó: «¿Qué onda con esta casa?». «Es de mis abuelos…». Estuvo genial porque así conectó a la familia y la rentamos. Y es una locura porque quedó así, tal cual estaba; no hubo intervención de arte, nada.


Ese camino – Videoclip

Lo que platiqué con Claudio es que la canción habla sobre la infancia, sobre mi infancia vista desde el punto de vista adulto, el mío propio, como una entrada a la memoria. Entrar en esa casa fue como entrar en la memoria, un poco derruida, medio abandonada. Es muy simbólico para mí todo lo que está allí. También están los niños, pero lo que platicaba con Claudio era que no quería una cosa infantil, porque no es la infancia del presente sino del pasado. No diría yo nostálgico, porque no es una canción nostálgica, sino como de celebración de lo que queda en nosotros de la niñez. Los niños representan un poco el pasado y por eso ésta cosa como vintage que tiene, que está siempre como en cámara lenta. Y tiene algo como de la película Los otros o como de El resplandor. Fue muy gracioso porque Claudio hizo referencia a las gemelitas de El resplandor y yo le dije «¡yo soy gemela!». Se volvió loco y acabó metiendo fotos de mi hermana y yo cuando éramos chicas durante todo el vídeo. Y le dije: «Claudio, no tienen sentido las fotos de las gemelas dando vueltas por el vídeo». Al final sólo quedaron tres fotos como una manera de simbolizar que estamos entrando en mi pasado y  sacamos las otras cincuenta y nueve mil fotos que había metido Claudio por todo el vídeo. Fue muy chistoso.

Una de las canciones que llama de inmediato la atención es Explosión, obviamente por el tema muy actual, y porque no acostumbras tocar la denuncia social, aunque obviamente, en este caso es algo que estás viviendo muy de cerca en la Ciudad de México y que afecta a todos los mexicanos. ¿Cómo te vino esa canción?
No suelo juntar mis convicciones sociales o políticas con mis canciones, pero me pega en lo emocional lo que está pasando en México. Fue una canción muy difícil de escribir porque sí, es muy explícita. Y de repente, escribir sobre algo tan directamente… Pero me pareció importante al final que estuviera. No es una canción que vaya a cambiar al mundo –las canciones no creo que hagan eso realmente– pero para mí era importante que estuviera.
Hay otra canción también sobre México, Una respuesta, que también trata sobre cómo la realidad te sobrepasa. A veces no tienes ni la canción, ni las palabras, ni el poema adecuado para lo que estás sintiendo. Surgió porque estábamos en un show cuando pasó todo el tema de Ayotzinapa y salí a tocar pero estaba súper deprimida, era como: ¿cómo describo lo que siento? No tengo ganas de tocar Limón y sal, ni de tocar Me voy. Me sentía muy rara, súper deprimida. A veces la realidad acaba con todo.


Explosión – Lyric video

Se hizo un vídeo de Explosión donde das prioridad a la letra.
En realidad es un lyric video. No queríamos hacer videoclip. Lo trabajé con el mismo equipo con que hice Ese camino, que es el de Jorge Márquez. A mí me gustó mucho el vídeo porque siento que es importante la letra. Pero para mí la canción también tiene que sostenerse en la música, no solamente en el mensaje. Pero sí emociona ver cómo lo representan ellos porque el motivo es durísimo, la canción ya es dura. Es emotivo porque viene del dolor, viene de decir: «No nos vamos a quedar dormidos, hay que estar alerta, despertar y no mirar para el otro lado», nada más es eso; como: «Mira para acá, veamos esto, lo que está pasando».

Una respuesta tiene un aire muy de canción ranchera. ¿Cuál sientes que es tu vínculo con ésta, cuáles son los intérpretes y compositores de ese género que te mueven?
Para mí, José Alfredo Jiménez siempre es un referente. De hecho, siempre que empiezo a escribir, escucho canciones de él porque es lo que busco, es como volver a esa sencillez que conecta emocionalmente de forma directa. Y en esta canción realmente lo pensé. Dije: «Quiero pensar en estas cantantes de ranchera con la guitarra…». Chavela, esa sencillez de una canción muy emotiva, pero que tiene una instrumentación súper sencilla. Y sí, el guitarrón y los violines eran de mariachi, la quisimos hacer así. Es lo único que tiene: la guitarra acústica, el guitarrón, los violines y el acordeón. Quería mantenerlo así de sencillo porque me parece que todo tenía que volcarse sobre lo que está diciendo la melodía, que ésa fuera la guía de la canción.

«No suelo juntar mis convicciones sociales o políticas con mis canciones, pero me pega en lo emocional lo que está pasando en México. Explosión fue una canción muy difícil de escribir porque sí, es muy explícita»

¿Qué puedes agregar sobre la austeridad instrumental que marca en general al sonido del disco?
Por ejemplo, Una respuesta me gusta mucho tocarla en vivo. Nomás la tocamos con acordeón y guitarra. Y me encanta. Además, yo no soy una gran guitarrista, pero dije: «Ni modo, ésta la toco yo». Porque me gusta mucho acompañarme con la guitarra en esa canción, se me hace algo muy vulnerable. Es una muestra de vulnerabilidad, en realidad; de que necesito de ti, de los demás. Necesitamos mirarnos todos, más que nada porque somos un país muy grande que se dispersa y piensa que lo que ocurre en Guerrero no tiene nada que ver con Tijuana, y lo que ocurre en Oaxaca no tiene nada que ver con Veracruz. Y en realidad tenemos que ver todos con todo, estamos conectados y eso es un poco a lo que estoy aludiendo. «Necesito de ti, necesito que nos miremos».

Esperaba es una canción que refiere al estrecho contacto que por mucho tiempo has mantenido con Buenos Aires y con los argentinos: Juan Ohanian, tu mánager, es argentino; Cachorro López, el productor del álbum, también; Gustavo Santaolalla, con quien hiciste tus primeros discos, asimismo, en fin. Pero además en esta canción rindes tributo a la compañía musical que en algún momento te dio Charly García. ¿Por qué escribir esta canción?
En realidad la canción es como una fantasía. Estoy haciendo referencia a la adolescencia y cómo la música me servía de vía de escape, como te transporta a otro lugar. Es una fantasía porque yo realmente no escuché a Charly en mi adolescencia. Lo escuché después. Tendría unos diecinueve años y estaba de visita en el DF y de repente en un bar empezó a sonar Los dinosaurios. Casi me morí. Fue como: «¿Qué es esto?». Y fui arrastrándome a la barra. «¿Quién es…? ¡Díganme ahora mismo!». Y ya sabes, a conseguir los casetes en ese momento. Y ya después de varios años, me acuerdo que Joselo me trajo todos sus discos y para mi fue «ohhh», ya tenerlos en mis manos, todos. Y sí, tengo un montón de canciones de él que me acompañan. Clics modernos y Piano Bar son dos discos que me mueven, porque a mí lo que me encanta de escuchar música siempre es que tenga cierto misterio, que lo escuches y pienses: «¿Cómo fue eso?». Te emociona pero no sabes de dónde salió este genio que se inventó esa canción que te puede llegar desde otro lugar completamente diferente a lo que te hubieras imaginado. Y además, ahorita, como que es chistoso porque estoy en un momento setentero argentino; estoy escuchando mucho a Serú Girán, a La Máquina de Hacer Pájaros, a Almendra, a Spinetta.

Recomienda dos o tres cosas que estés escuchando ahora.
El que tengo ahorita, que no puedo dejar de oír, es el nuevo de Gepe, está alucinante. Se fue a un lugar un poco más latino. Hay una que suena hasta bachata, rarísimo, pero las canciones están increíbles. Siempre me ha parecido un gran compositor, pero en cada disco está logrando otras cosas.
Estoy muy fan de Dom La Nena. La fui a ver en Buenos Aires. Sale ella con el chelo sola… Es muy como Juana Molina, pero en otro mood. Para mí, es como un cruce entre Juana Molina y Lhasa, hace una combinación súper bonita. El disco de Diosque, que tengo en repeat desde hace ya unos cuantos meses, también recomiendo muchísimo que lo escuchen.
¿Quién más…? Es que luego me pongo a escuchar clásicos brasileños. Erasmo Carlos, por ejemplo. Es muy chistoso porque no había escuchado a Erasmo Carlos, sus canciones todas son buenísimas. Poco conocido en general, él más bien componía para Roberto Carlos y es su hermano. Yo lo descubrí en un viaje a Brasil en el que me empezaron a hablar de Roberto Carlos y alguien me dijo: «No…», así, me acuerdo, al oído, «pero tienes que escuchar a Erasmo Carlos». Y sí, la verdad es que está bien padre. Y Elis Regina. Tengo combinaciones de música, pero esos son los que últimamente me han gustado.

Puedes leer aquí el comentario de Algo sucede
(«Apuesta del Día» del 25/8/2015)

Algo sucede está editado por Sony Music.

Suceden canciones - Julieta Venegas

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