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domingo 18 de noviembre de 2018
Nacho Vegas

El derecho a la infelicidad

Nacho Vegas

Nacho Vegas reaparece tras tres años de silencio discográfico con el doble álbum Violética, séptimo trabajo en estudio en el que el cantautor asturiano retrata un desbordante momento creativo, que pasa por el compromiso social y la apertura del rock de guitarras al folclore cántabro, mediterráneo y latino.

 


 

Disco en buena parte coral, Violética es el segundo doble de su carrera, tras el totémico Cajas de música difíciles de parar (2003). Un álbum que recoge dieciocho canciones, dos de ellas versiones, donde el otrora taciturno artista desarrolla un imaginario poético que va y vuelve del yo al nosotros. Un cancionero que incide en la disidencia política, el relato de autor y las lindes de la infelicidad, para la cual tiene su propia solución: amparo y ternura.

Sobrevuela en este disco la idea de combatir la infelicidad con ternura y amparo.
Se combate reconociendo que existe la infelicidad. Somos imperfectos e infelices y no hemos de tener miedo a hablar de ello. Hay un ensayista que me gusta mucho, Alberto Santamaría, que habla del capitalismo afectivo. Creo que era la Fundación Botín o alguna así, la que calculó cuánto le costaba a la empresa la infelicidad de sus trabajadores. Lo había calculado con números. El capitalismo, como no puede generar felicidad, lo que hace es intentar modificar la reacción de los trabajadores hacia la infelicidad, con ese tipo de discursos motivacionales y este rollo del coaching y esa mierda. Las canciones son reductos donde podemos hablar de cosas que quedan un poco fuera del mercado, incidir en que la infelicidad es algo a lo que tenemos derecho y tenemos derecho a hablar de ello. Aparte, para combatirlo, la ternura, el amparo y los cuidados mutuos son algo importante. Merecía la pena que en el disco eso estuviera presente.

A Violeta Parra le haces un guiño en el título del disco y además versionas su Maldigo del alto cielo.
¡Ha sido tan versionada Violeta Parra! Esta canción es particularmente desgarradora y dolorosa. Hay una versión primeriza de la canción, en la que ella dice esta frase: «maldigo el vocablo amor con toda su brujería». Y luego grabó otra versión, más desnuda, pero más dura, donde cambió la frase y dice: «maldigo el vocablo amor con toda su porquería». Me parecía que para cantar eso hay que estar herida realmente. Desde ahí me apetecía meterme en la canción y darle un toque a lo Bad Seeds, por decirlo de alguna manera, pero le tenía mucho respeto a la canción y hasta que no la grabé y la enseñé a algunas personas, no me atreví a incluirla en el disco. Una canción importante, que articulaba varios tipos de sentimientos que están presentes en el disco; además del amparo y la ternura también hay una violencia contenida, tanto musical como en las letras.

En Desborde repites una frase ya cantada antes: «nos quieren en soledad, nos querrán en común».
La frase no es mía. Yo tenía mucha relación con el Centro Social Autogestionado Patio Maravillas de Madrid, que ya no existe. Recuerdo cuando la Policía Nacional hacía redadas racistas cada poco, y venía a por gente sin papeles, para llevarlos a los CIES y deportarlos, y dos compañeras salieron a leer un comunicado al respecto que acaba precisamente con esa frase, no exactamente igual, pero parecida. En algunos sitios se ha cogido como lema. No tenía pensado repetirla en Desborde. Es una canción con una mirada más reposada que Runrún, pero seguía teniendo cierto sentido aquí, ya que apela a esto de que nos necesitamos los unos a los otros, aunque interese que estemos en soledad, pues cuanto más individualizados estemos más desmovilizados nos quedaremos.

Nacho Vegas

«El capitalismo, como no puede generar felicidad, lo que hace es intentar modificar la reacción de los trabajadores hacia la infelicidad, con discursos motivacionales y el rollo del coaching y esa mierda»

 

De nuevo Paco Loco a la producción: es una persona inherente a tu concepto de grabar discos.
Hay gente que me ha dicho que por qué no cambio de productor, pero es que Paco es un miembro más de la banda en el momento en que grabamos el disco. Para mí cada disco y grabación es totalmente diferente pero he logrado construir un equipo con el que estoy muy a gusto. Esta vez hemos grabado cosas con Paco, pero también hemos pasado por el estudio de Edu Baos en un pueblo de Zaragoza, donde tenemos nuestro cuartel general León Benavente y yo. También en un estudio de Gijón, donde grabamos coros y recordings. Y también pasé por Barcelona. Por el estudio de Paco había que pasar, él es uno de los miembros del equipo, aunque en realidad esta grabación ha sido bastante diferente a la del álbum anterior, este trabajo ha tenido un recorrido mucho más largo. Por eso no siento que me repita, además Paco siempre tiene ideas buenas y locas. Tampoco sabría a quién elegir. No tengo esto de querer grabar con Steve Albini o vete a saber… Paco y yo nos conocemos muy bien y sabe hacerme salir del embrollo cuando me atasco. Ponerme en manos de alguien que no conozco podría resultar frustrante y desastroso. Los discos son procesos tan complejos, tan diferentes, que para mí cada disco es una experiencia única.

Y detrás, la Trama Asturiana: Edu Baos, Abraham Boba, Manu Molina, Joseba Irazoki, Luis Rodríguez y César Verdú…
Sí, mi banda es casi León Benavente, pero con algunos papeles intercambiados. Luis es guitarrista en León Benavente y conmigo es bajista. Edu Baos es el bajista en León Benavente pero es el guitarrista de mi banda. Cesar es batería en León Bevanente y es mi técnico de sonido. Mi baterista es Manu Molina, que lleva conmigo desde el primer disco. También está Joseba Irazoki, que está con Atom Rhumba y con mil proyectos en solitario y colaborativos, ha sido el último miembro en incorporarse al equipo. Aparte, el coro Al Altu La Lleva, que tiene una presencia especial en este disco.

En créditos pone Coru Antifascista Al Altu La Lleva. Lo de Antifascista entiendo no es baladí.
Sí, es esta cosa de la militancia. Al principio lo llamábamos Coro Internacional Matriarcal Antifascista La Altu La Llleva, pero era un poco complicado… Al final lo de Antifascista lo englobaba todo. Justo el haber trabajado y grabado con el coro del Patio Maravillas me dio un poco la pista para formar un coro en Gijón. Al final ellos se han montado la historia por su cuenta y colaboran con otra gente, pero han colaborado conmigo en casi la mitad de las canciones y estarán en todos los conciertos de la gira donde se pueda.

Nacho Vegas

«Para mí la cumbia es una especie de nuevo punk latino, que recorre toda Latinoamérica con diferentes versiones»

 

En Aida y Bajo el puente l’ara usas el asturianu, en plena lucha por su oficialidad.
Llevo unos años peleando por la oficialidad. Parece que estamos más cerca que nunca de conseguirlo y que el PSOE de Asturias lo va a meter en su programa. Una oficialidad blanda, pero está más cerca. Este año en la manifestación ha habido más gente que nunca.

¿Por qué ese miedo a oficializar?
En realidad los que están en contra son muy pocos. Hay un grupo que se llama El Club de Los Viernes, que son gente de Vox, que están un poco chiflados y que se creen que con la oficialidad del asturianu va a surgir una izquierda radical soberanista que va a poner bombas o algo así. Siempre la oposición estuvo motivada por razones políticas. Creo que Gustavo Bueno, que era una voz importante de los anti-asturianistas, decía: «si el bable fuera oficial sería como si la gaita entrara en el conservatorio». Para esta gente era como la lengua simpática, como un castellano mal hablado… Bueno, pues la gaita ha entrado en el conservatorio, el asturianu será oficial y la nieta de Gustavo es gaitera.

Todos contra el cielo es una cumbia. Una cosa es oírlas, otra hacerlas ¿Te has sentido cómodo en esa incursión?
Es un ritmo que a mí me resultaba extraño, un género relativamente moderno. Para mí es una especie de nuevo punk latino, que recorre toda Latinoamérica con diferentes versiones: la cumbia sonidera en México, la cumbia tradicional de Colombia, la cumbia villera de Argentina, la chicha o cumbia psicodélica, que igual tiene algo más que ver con la que hicimos nosotros, que deriva hacia el rock. Quería escribir una canción intentando hacerme con ese ritmo cumbiero. Podía haber hecho la canción sin que fuese cumbia, pero quise hacerlo así, sin caer en el ejercicio de estilo, creo que la parte autoral está ahí presente. Hay autores que me gustan que no tiene miedo a hacer diferentes estilos en ocasiones. Por ejemplo, Stephin Merritt (The Magnetic Fields), que coge y te hace una canción de reggae o una canción a lo Suicide y él está por encima de los estilos. Salvando todas las distancias, de eso se trataba… Y además, últimamente he escuchado mucha cumbia.

 


 

(«Apuesta del Día» del 15/06/2018)

Nacho Vegas Violética

Violética está editado por Marxophone.

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