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martes 1 de diciembre de 2020

Estuvimos en el festival Cinélatino de Toulouse

Cada año, la llegada de la primavera en Toulouse trae consigo una latinificación de la escena cultural local. Durante nueve días, Cinélatino, Rencontres de Toulouse, el certamen de cine latinoamericano con mayor proyección de Europa, inunda la ciudad francesa con las nuevas propuestas cinematográficas del continente. Estuvimos allí y os lo contamos.

Estuvimos en el festival Cinélatino de Toulouse

Una selección de cortos y una demostración de tango en la céntrica plaza Charles de Gaulle inauguraba el pasado 19 de marzo la edición número veintisiete del Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, Cinélatino, Rencontres de Toulouse. Con ese pistoletazo de salida comenzaba la cita europea del cine latino y el inicio de la activa agenda festivalera local del año.

Doce largometrajes inéditos en Francia integraron una competencia oficial cuyo galardón principal, el Gran Premio Coup de Coeur, fue para Ausência, el segundo trabajo del brasileño Chico Teixeira que relata la adolescencia compleja que vive un joven que ha tenido que crecer antes de tiempo. El guatemalteco Jayro Bustamante amplió el palmarés de su opera prima, Ixcanul, consiguiendo los reconocimientos del público y de la crítica francesa. En la categoría documental, compuesta por siete piezas, dos directoras conquistaban los laureles: la brasileña Letícia Simões con Tudo vai ficar da cor que você quiser y la paraguaya Arami Ullón con El tiempo nublado. Por su parte, el mexicano Pedro García-Mejía se alzaba con el galardón central de la sección oficial de cortometraje con su Niño de metal.


Ausência,
de Chico Teixera
 

Pero Cinélatino es más que la sección competitiva, y no en vano, fueron casi dos centenares de filmes programados. Talleres, encuentros, y muestras especiales se reparten por el denominado «Barrio Cinélatino» –el corazón de la ciudad– y sus aledaños. En esta vigesimoséptima edición, el público tolosano viajó a la adolescencia latinoamericana a través de una completa muestra de largos que abordan ese añorado y conflictivo período; y que incluyó títulos como Depois da chuva, de Cláudio Marques y Marília Hughes; La piscina, de Carlos Machado Quintela o Rapado, de Martín Rejtman. En la Sección «Panorama des associations», asociaciones locales programan obras de ayer y de hoy que analizan temas de actualidad. En esta ocasión, la solidaridad con Ayotzinapa, el derecho al aborto, la soberanía alimentaria y la sociedad zapatista fueron algunos de los ejes elegidos por la militancia tolosana.

De forma paralela, profesionales de la industria latinoamericana y europea se encontraban en la ESAV, histórica escuela pública superior de cine que amenaza con ser cerrada tras ver reducido en gran medida su presupuesto anual de gestión. La sala de cine de la institución es el escenario de «Cine en Construcción», evento en el que seis películas en postproducción compiten por incentivos de finalización. La nueva producción de Pablo Agüero, Eva no duerme, y la opera prima del venezolano Lorenzo Vigas, Desde allá, fueron las galardonadas en una nueva versión de la iniciativa bianual que el certamen francés comparte con el Festival de San Sebastián.   

Acompañando la ceremonia de entrega de premios, el destacado documentalista chileno Patricio Guzmán fue el encargado de clausurar el certamen con la presentación de su última cinta, El botón de Nácar, en la que continúa la trilogía iniciada con Nostalgia de la luz y con la que ganó el Oso de Plata a Mejor Guión en la última Berlinale.

Además de las propuestas del nuevo cine, el festival se propone acercar el universo cultural latino en su diversidad de expresiones, y ofrece una programación integral que incluye música, literatura, artes visuales e incluso gastronomía. Cada noche, una banda local de música latina ambientaba el patio de la mítica Cinemateca, donde además se instalaba una cantina que vendía empanadas argentinas y una librería con un interesante catálogo de obras latinoamericanas en su versión francesa. Así, cientos de jóvenes –y no tan jóvenes– de la universitaria Toulouse bailaban cada noche a ritmo de forró, rock o cumbia antes o después de ver la película que habían seleccionado tras leer activamente el catálogo.

Mientras, otros disfrutaban de las interpretaciones del continente que brindaron algunos artistas durante el certamen, como Avant Première, la propuesta visual del colombiano Felipe Vargas que representa los procesos dramáticos del cine; o Casting Operación XXI, una instalación en evolución permanente del chileno Marcos Riesco basada en el intento de atentado contra Pinochet de 1986.

> Ver el palmarés completo aquí

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