Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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sábado 31 de octubre de 2020

Los cambios en las maneras de ver contenidos, circularlos y vincularlos con los públicos dibujan un escenario cada vez más abstracto del mapa festivalero. Los certámenes, tradicionales conectores de las películas con los espectadores, se adaptan al entorno y se adjudican una nueva misión: conquistar al público virtual. LatAm cinema analiza los itinerarios de los festivales en el territorio digital.

Con el inicio de esta década empezaron las primeras incursiones en el uso activo de Internet en los llamados festivales online. Los pioneros en transitar el paradigma de exhibición virtual fueron los promotores del cine más independiente. El certamen 4+1, ya extinto, surgió en 2010 como un «festival de festivales» que difundía online películas premiadas huérfanas de pantallas en Argentina, Brasil, Colombia, España y México. El mismo año y con igual objetivo la plataforma española de películas y series Filmin inauguró el Atlántida Film Festival, certamen por el que han desfilado varios estrenos latinoamericanos. El evento celebró su sexta edición en 2015 con unos 35.000 espectadores, cifra más que digna teniendo en cuenta su carácter no gratuito.

«La quinta edición del Festival Márgenes registró 200.000 visionados mundiales, siendo América Latina el segundo territorio con más espectadores tras España»

Un año después, la argentina Comunidad Zoom lanzó su Festival Global con el reto de difundir títulos que aún no podían estrenar en el portal por las restricciones contractuales. También en 2011, Márgenes abrió el telón para difundir cine sin espacios que desafiaba los sistemas de producción tradicionales. El pasado diciembre, en su quinta edición, registró en torno a 200.000 visionados mundiales, siendo América Latina el segundo territorio con más espectadores tras España. En 2012, el Iberfilmamerica que organizó la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA), exhibió gratuitamente catorce largometrajes iberoamericanos. El organismo prevé relanzar la iniciativa tras una primera experiencia positiva en la que se superaron los 25.000 visionados.

Los festivales tradicionales también han empezado a amplificarse ocupando la Red, siendo México uno de los países más activos en la apertura de salas digitales. La sexta edición de Distrital se celebró a finales del pasado enero y fue una de las experiencias pioneras en la región en la combinación de pantallas físicas con salas digitales. Desde su «Ciudad Digital», el certamen se expandió en espacio y tiempo a través de sedes digitales alojadas en las plataformas Cinema Uno, Mubi, Cinépolis Click y Festival Scope. Las tres primeras estaban destinadas a territorio mexicano, y la cuarta, división de la plataforma profesional de la que toma el nombre, exhibió de forma gratuita para todo el mundo una selección de siete películas del cine joven mexicano, que se saldó  con más de miel entradas reservadas. La transmisión online de las actividades paralelas completó la dimensión digital del certamen.

En febrero, FICUNAM, festival internacional de cine organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México, siguió la estela y habilitó pantallas en Cinema Uno, Festival Scope y FilminLatino. La primera, plataforma de factura 100% mexicana, mantiene desde su inicio una estrategia de asociación con festivales. Con retrospectivas de ediciones previas, como versión alterna o extensión en línea, desde finales de 2015 ha sido sede de una decena de eventos. También FilminLatino ha colaborado con otros tantos desde su apertura en julio de 2015, y además de abrir un canal específico mientras se celebra el festival, colabora en la estrategia de promoción del mismo a través de su blog y redes.

Spot Distrital 2016

Por su parte, Festival Scope se estrenó en la exhibición online para público general con balance positivo en la última edición del Festival de Venecia, y tras él, llegaron Distrital, Festival de Rotterdam, FICUNAM, If Estambul y FICCI. La plataforma con sede en Francia inició 2016 buscando ampliar sus sinergias con festivales, con los que trabajan conjuntamente en la selección de la programación online. «Creemos que hay una audiencia en línea para los festivales de cine que no ha sido explorada todavía», afirma Alessandro Raja, director del portal, que, como particularidad, mantiene el carácter efímero y de exclusividad ofreciendo un número limitado de reservas por película.

Con la incorporación al circuito de Retina Latina, flamante plataforma liderada por la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura de Colombia y en la que participan a través de sus autoridades cinematográficas los territorios de Bolivia, Ecuador, Perú, México y Uruguay, los festivales latinoamericanos podrían contar con una pantalla virtual más. Así lo afirma Adelfa Martínez, Directora de Cinematografía del Ministerio de Cultura de Colombia. «Los festivales regionales son esenciales para nosotros, dado que en cada uno de nuestros países constituyen el circuito alterno de exhibición más importante. Estamos dispuestos a ser una ventana para muestras de festivales que estén disponibles ya sea durante el evento o con posterioridad a su realización».


Lanzamiento Retina Latina

TRASCENDER ESPACIO Y TIEMPO


Que la Red es una gran aliada en la internacionalización es la máxima del festival online My French Film Festival. Organizado por Unifrance, la agencia de promoción internacional del cine galo, el certamen cumplió su sexta edición en febrero de 2016 exhibiendo producciones recientes en 204 países a través de su propio portal y otras 37 plataformas asociadas. En la región, la mayor audiencia se concentra en México, Brasil y Argentina, países donde en 2015 se superaron, en total, los 150.000 visionados. Ideada como estrategia para dar accesibilidad al cine francés, las películas se subtitulan en diez idiomas y la organización determina la gratuidad del certamen en función del territorio, asumiendo en ese caso el pago de los derechos. «Es gratuito en América Latina y en otros lugares como Rusia o Polonia. Es necesario en territorios en los que el mercado del VoD todavía no está maduro y la piratería está presente», explica Jean-Rémi Ducourtioux, director del Festival, quien apunta a la gratuidad mundial como contexto ideal para cumplir el objetivo.

«Los distribuidores piensan en forma secuencial en cuanto a las ventanas de exhibición y no quieren tener estreno online sin haberlo tenido en theatrical, sin darse cuenta que el traslape de ventanas será lo más común y hará que tengan más afluencia» (Damián Cano)

Precisamente, la velocidad con la que avanzan las redes complejiza el trabajo de la gestión de los derechos, aspecto de la industria que no logra seguir el ritmo frenético del actual mercado. «La accesibilidad a los materiales fue compleja. Empezamos con un proyecto mucho más ambicioso y perdimos prácticamente el 50% de las películas en el camino», confiesa Paula Astorga, directora de Distrital. En estos momentos, muchos ostentores de derechos todavía no contemplan la opción online o la incluyen en una tarifa-paquete dirigida a las plataformas VoD, con lo que la exhibición única en el marco de un festival debe negociarse expresamente y no siempre encaja en las estrategias de lanzamiento de las películas. Damián Cano, representante de la plataforma mexicana Cinema Uno, señala en este sentido la urgencia de romper con el concepto tradicional de distribución. «Todavía los distribuidores piensan en forma secuencial en cuanto a las ventanas de exhibición y no quieren tener estreno online sin haberlo tenido en theatrical, sin darse cuenta que el traslape de ventanas será lo más común en los próximos meses y hará que cada ventana tenga más afluencia, pues una a la otra no se obstaculizan, sino que se apoyan», señala, añadiendo que los materiales son el otro gran problema, ya que los dueños de los derechos no siempre tienen los formatos correctos o los pueden subir a la nube.

Con la lógica de la complementariedad, el certamen online también puede asumir el rol de su par físico y acercar cine inédito a distribuidores locales para su posterior comercialización en salas, pero todavía no se ha avanzado demasiado en esta relación. «Ojalá el Atlántida Film Festival fuese el inicio de la explotación de la película, no la excepción a la misma», se lamenta Jaume Ripoll, director del certamen que supuso el lanzamiento en territorio español de, entre otros títulos, el mexicano Post Tenebras Lux, de Carlos Reygadas tras su exhibición en la tercera edición. Conocedora de que esta lógica aún no está extendida y con su inquieto afán de conectar cine independiente con el público, la plataforma Márgenes sorprendió en 2015 iniciando su propia división de distribución en salas.


Tráiler MyFrenchFilmFestival 2016

LA IMPORTANCIA DE LO SOCIAL


Uno de los principales conflictos que presentan los gestores de festivales tradicionales en relación a la incorporación de la versión en línea es la pérdida de la calidad técnica y la experiencia social. Para paliar el segundo aspecto, la plataforma Festival Scope acompañó cada película del Festival de Rotterdam con su presentación y sesión Q&A abierta a la participación a través de las redes sociales, trasladando así el evento.
La combinación de ambos escenarios se postula como la fórmula mágica. Con el paso del tiempo, los que empezaron como festivales exclusivamente virtuales optaron por habilitar un espacio físico además del virtual. Es el caso del Atlántida Film Festival, el «festival on-life», que por primera vez en 2015 utilizó el escenario real para generar el evento –programas de formación y encuentros profesionales–, y reservó las exhibiciones para la audiencia en la Red; o Márgenes, que proyecta en salas de varias ciudades iberoamericanas días antes del inicio del certamen online, conectando así con una audiencia más amplia.

La sinergia de lo real con lo virtual fue la génesis de Cinema Uno, que desde un primer momento se propuso tener presencia en eventos off-line que atraigan a la audiencia al escenario digital. Distrital fue la primera experiencia, y el balance fue más que positivo. «El tráfico de gente a la plataforma subió de manera exponencial. Hubo una simbiosis interesante entre lo que pasaba en la parte física del festival y la digital. El ejemplo más claro es el incidente con la película Lucifer, la cual estuvo a punto de no ser estrenada en la Cineteca Nacional y eso creó una gran controversia que Cinema Uno recogió al tenerla en su plataforma vía Distrital. Automáticamente se convirtió en la película más vista en los meses que tiene en productiva la plataforma», señala Cano.

Festivales de cine en la Red

«Creemos que hay una audiencia en línea para los festivales de cine que no ha sido explorada todavía» (Alessandro Raja)

En esta imparable tendencia a diversificarse hacia la Red, los festivales sumarán ventajas, principalmente relacionadas con el aumento de sus capacidades en la gestión de públicos. Los datos que ofrecen las propias plataformas combinados con la monitorización de redes sociales y analíticas favorece un mejor conocimiento y entendimiento del espectador o usuario; algo que los gestores de festivales en línea conocen bien. «Por lo general, las estadísticas coinciden con el target del festival y el público al que nos dirigimos. Los datos facilitados son muy útiles a la hora de valorar los puntos fuertes y los puntos débiles, desde la programación hasta la arquitectura de la Web y la navegación de los internautas. Sin embargo, esto no siempre significa que el tiro se reajuste ya que a menudo nos mantenemos fieles a nuestra idea para no desvirtuarla», explica Diego Rodríguez Blázquez, director de Márgenes. Por su parte, Ripoll, también director de contenidos de la plataforma Filmin, hace hincapié en la evaluación para continuar avanzando. «Año tras año analizamos los resultados y vemos cuáles han sido las ciudades en las que el festival ha despertado más interés, cuál ha sido la fragmentación de edades del público y qué dispositivos han utilizado para acceder a él… En este tiempo el análisis es necesario para evitar cometer los mismos errores».

La exploración en el entorno virtual para multiplicar las posibilidades de los festivales se viene dando de forma progresiva desde hace pocos años. Los primeros vínculos eran pasivos: se limitaban a usar la Red como difusora, primero en diferido y después en streaming, de las actividades paralelas a través de sus canales de vídeo. Hoy encontramos en línea una amplia variedad de clases magistrales, talleres y entrevistas filmadas en certámenes, como es el caso del canal del Festival de Morelia, cuyos 600 vídeos han sido reproducidos más de 850.000 veces. El certamen mexicano sigue sumergiéndose en la Red con su categoría online de cortos en competencia integrada por obras de la Sección de Cortometraje Mexicano. Otros, como el BAFICI de Buenos Aires, ofrecen durante todo el año en la plataforma Cinema Argentino para su visionado online una selección de títulos de ediciones anteriores, catálogo que se promociona con fuerza antes de cada nueva edición del certamen.

Este artículo forma parte de la revista digital de LatAm cinema «Festivales en la red: a la conquista del público virtual»