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martes 12 de noviembre de 2019
Rock al Parque 2019
Fotos: Andrés Wolf

Estuvimos en la 25 edición de Rock al Parque

Entre el 29 de junio y el 1 de julio, el festival Rock al Parque celebró su vigesimoquinta edición. Según cifras oficiales, convocó a más de 343.000 personas que, a pesar del frío, la lluvia, el barro y la multitud misma, demostraron por qué la fiesta insigne de Bogotá es un reflejo de la historia de la música alternativa de iberoamericana y un punto de partida para nuevas aventuras sonoras en el continente. Estuvimos allí y a modo de pequeña muestra de todo lo que aconteció, destacamos diez momentos del festival.

UNO

Rock al Parque Rita Indiana

El domingo 30 de junio mientras en el escenario Plaza, el más grande del Parque Simón Bolívar, la banda alemana de trash metal Sodom exaltaba a decenas de miles de metaleros bogotanos, en el escenario Lago, el más pequeño, otros miles pero con inquietudes musicales más tropicales, se rendían a los pies y las canciones de la dominicana Rita Indiana. Después de años de silencio musical, Indiana armó una nueva banda llamada El Comité, reconfeccionó las canciones de su célebre álbum El juidero con un poco de plena puertorriqueña, merengue dominicano, punk y metal, y regresó para dar y recibir amor combativo. En medio de su concierto, sin quererlo, sintetizó el espíritu de Rock al Parque cuando espetó: «Para mí los tambores son un símbolo de resistencia, desde la batería del black metal hasta la tambora del merengue».


 

DOS

Rock al Parque Curupira

Una hora antes, en el escenario Bio, el segundo en tamaño, Rock al Parque, su público y la banda Curupira volvieron a reconciliarse, y ojalá de una vez para siempre, las infinitas posibilidades que brindan las músicas, sus territorios, sus trasegares y sus mutaciones. Pocas veces las gaitas y los tambores hermanados con la electricidad han sido saludados en el festival con tanto cariño y desenfreno como la noche del domingo gracias a la contundencia de María José Salgado, Urián Sarmiento y Juan Sebastián Monsalve, al frente de una aplanadora fabulosa.


 

TRES

Rock al Parque Santaolalla

En veinticuatro ediciones previas del festival, al Simón Bolívar jamás había asistido tanta gente como la que colmó el parque en su última jornada, el lunes. Desde media tarde, un mar de gente se extendía desde el escenario Plaza hasta la calle 63 para escuchar, descubrir y celebrar las obra de grandes referentes del rock latinoamericano. Hacia el ocaso, un sorprendente y emocionado Gustavo Santaolalla presentó a los bogotanos un repaso de su voluminoso trabajo: desde los clásicos de Arco Iris hasta el inquietante sonido de Bajofondo. Apoyado en un quinteto sólido, el genio argentino dejó todo su corazón y su arte, como horas más tarde hicieran lo propio sus compatriotas Pedro Aznar y Fito Páez.


 

CUATRO

Rock al Parque Tequendama

Al caer la tarde del lunes, la lluvia arreció en el parque y recibió al supergrupo colombiano Tequendama, esperado por miles de rockeros que entre sus favoritos conservan los discos de Aterciopelados, Ciegossordomudos y Ultrágeno, los caminos que convergieron en la nueva ruta de Alejandro Duque, Jota García, Amós Piñeros y Camilo Zuñiga. Pocas veces en la historia del festival un debut nacional sonó tan contundente y avanzado.


 

CINCO

Rock al Parque Christina Rosenvinge

Sobre ese mismo escenario, el Bio, antes de que Tequendama pusiera a bailar a los presentes, la madrileña Christina Rosenvinge encandiló a un público expectante que aguardaba por una artista querida desde mediados de los años 90 por cuenta de sus hits junto a Los Subterráneos. Reconciliada con un repertorio lejano y remozado, Rosenvinge se ganó el corazón de los bogotanos con un show precioso y equilibrado que se detuvo en esas que todos cantaron y canciones de su repertorio más reciente que la revelaron como una artista superior.


 

SEIS

Rock al Parque

Rock al Parque es de todos. Lo que al principio parecía un evento dedicado exclusivamente al público juvenil y amante de la música alternativa, con el paso de los años se ha convertido en un carnaval que celebra la vida, la diversidad, la convivencia y la comunión alrededor de diferentes estéticas sonoras, sin importar su procedencia. A él acuden masivamente personas desprejuiciadas de todo el país y de todas las edades deseosas de una canción o un concierto que les altere, por un instante, el rumbo del tiempo.


 

SIETE

Rock al Parque

El cuarto de siglo que alcanzó Rock al Parque sirvió de excusa para celebrar la historia misma del festival. Así como el show de cierre corrió por cuenta de la Orquesta Filarmónica de Bogotá junto a grandes nombres como Andrea Echeverri, Rubén Albarrán y Draco Rosa, entre otros, que cantaron algunas de las canciones más emblemáticas del rock hispanoamericano. La Severa Matacera, una de las bandas consagradas del ska capitalino, reparó en clásicos locales que remitieron a los orígenes de esta fiesta: Soldado mutilado, de La Pestilencia; Entre tierra y distancia, de Marlohábil; Cerdo feliz, de Morfonia y Picando el cielo, de Catedral, reinterpretados en clave rocksteady. No sólo se recuperó el espíritu combativo de los primeros años, también ayudó a espantar el frío que la lluvia incesante impuso ese domingo a la multitud que se quedó hasta el final.


 

OCHO

Rock al Parque

La música extrema es, quizás, el quid de Rock al Parque. Con el paso del tiempo, el metal, el punk y el hardcore marcan el inicio del festival el día sábado y lo consagran con una asistencia masiva y fiel. Como premio, en las últimas ediciones, el show de cierre del día domingo, en el escenario Plaza, se ha reservado para los sonidos extremos, posibilitando de paso un encuentro mayor y amplio entre públicos diversos pero no opuestos y que reflejan lo mejor de Bogotá.


 

NUEVE

Rock al Parque El Tri

Hasta hace unos días, el inmarcesible Alejandro Lora jamás había cantado en Colombia pero no pudo tener un mejor escenario que la plaza del Simón Bolívar repleta y esperándolo. Cincuenta años después de creada, la banda mexicana El Tri por fin aterrizó en Bogotá para saciar a un público que, aunque nunca le había escuchado en vivo y en directo, se las sabía todas y se entregó sin miramientos a una leyenda que supo corresponder a tanto cariño en todo momento.


 

DIEZ

Rock al Parque Babasónicos

Once años después de su última vez en Rock al Parque, Babasónicos regresó convertido en tótem de la canción popular alternativa de América Latina. En estado de gracia por cuenta de un álbum con canciones nuevas, tras cinco años de abstención, la banda argentina invitó al delirio a un público que se perdía en la distancia, y que los prefirió por encima de Juanes o Fito Páez, con un repertorio contundente que repasó y confirmó por qué es un grupo grande y querido en una fiesta que le ha visto brillar.


 

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