Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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viernes 10 de abril de 2020
Mateo Kingman
Mateo Kingman – Foto: El Doble

Lo más destacado de 2019 según REDPEM

Cierra un año y como de costumbre la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica (REDPEM) reflexiona sobre sus discos predilectos. Aquí su recuento de 2019, en el cual el disco que más menciones obtuvo fue Astro del ecuatoriano Mateo Kingman. 

 


 

Ga Robles Redpem

GABRIELA ROBLES (Ecuador)
Astro, de Mateo Kingman
«Astro es una obra que deviene del imperioso impulso de su autor, Mateo Kingman, de sacar sus ganas de vivir el presente. Abre su voz, arrastra la velocidad de su característico rapeo en baja revolución. Escoge el camino del canto para transmitir sus cuestionamientos filosóficos que tienen que ver con el universo que le rodea, el invisible a los ojos. Si en un inicio, con su disco de debut, Respira, sentimos en su palabra la humedad de la selva, lo lúgubre del amor cubierto por lodo y lluvia, ahora el paisaje de su mensaje se transforma en un desierto que podría ser en la Tierra, podría ser un horizonte lunar, el terreno de un astro cualquiera. Son once canciones donde investiga en una marea de géneros, cómo utilizar sus herramientas y las que le brinda el entorno, para hacer música muy actual, pero también muy suya. El folclore no teme entrar en coqueteo con cadencias de reggaetón en Tejidos, ni el pop de oscurecerse cuando habla de luminosidad en Lucero. Lo que en una primera escucha podría sonar a una amalgama de singles reunidos en una compilación, se vale del mensaje de cada canción para trazar un hilo conductor: uno que zarpa del Umbral, camina y se eleva, vuela en clave de trap por las posibilidades y la curiosidad del IO y vuelve a bajar a la superficie anhelando el alcance del infinito: “Que mi cuerpo se haga estrellas, que se haga la luz en la niebla”, cantan Mateo y Gustavo Santaolalla en el ensamble conmovedor de Último aliento. Astro nos hace soñar y regresar al origen, con el mensaje oportuno de que no hay nada mejor que hacer música desde el corazón y la historia propia, sin esperar el consentimiento del mundo exterior».

Mateo Kingman Astro

Siku, de Nicola Cruz (Ecuador)
Almadura, de iLe (Puerto Rico)
Soy Piedra, de Belafonte Sensacional (México)
Deppsoul, de Mabiland (Colombia)
Dutsiland, de Mi Amigo Invencible (Argentina)
Sombrou dúvida, de Boogarins (Brasil)
Perreando por fuera, llorando por dentro, de Ms. Nina (Argentina)
Historia natural, de Los Pirañas (Colombia)
Wa-wa, de Ricardo Pita (Ecuador)

 


 

Lara López Redpem

LARA LÓPEZ (España)
A Bola de Nieve, de Martirio & Chano Domínguez
«No es la primera vez que Martirio se acerca a figuras esenciales de la música latinoamericana. José María Vitier o Chavela Vargas supieron y quisieron acompañarla en sus requiebros. El corazón de Maribel parece hacer suyas las cualidades de las almas vulnerables. Valorar sus apuestas es disfrutar de la excelencia que la cantante establece en cada diálogo desde que lo imagina. Y no me cabe duda de que, para afrontar este homenaje al inconmensurable Bola de Nieve, solo pudiera pensar en el pianista gaditano Chano Domínguez. Cristalizan en él las verdades del jazz y el flamenco, pero no solo. Chano es la copla, la chanson, el feeling y el bolero y lo que le ponga por delante su compañera en Coplas de madrugá (1997) y Acoplados (2004).
Hay en esta conjunción una suerte de inevitabilidad que conmueve de entrada. Y que, de salida, deja las almas de todos al descubierto. Las suyas y las nuestras.
Dice el crítico Pedro Calvo en el texto que acompaña a este trabajo: “Hay ahí una bendita trinidad que es casi la invención de un género”. Amén a eso, pese a que es obligatorio añadir al productor del encuentro, Raúl Rodríguez y, si me permiten, aún faltaría el quinto Beatle: Mario Pacheco, el que fuera director del sello Nuevos Medios, donde, a comienzos de los ochenta editó el recopilatorio. Ellos son los responsables del prodigio que es danzar por los detalles transversales que surgen entre las líneas de las partituras que el desgarro característico del inmenso Ignacio Jacinto Villa Fernández (Guanabacoa, 1911 – Ciudad de México, 1971) podría haber vuelto inexpugnables y que aquí se resuelven desde el respetuoso guiño del que reconoce, asiente y calla.
Hay sabiduría y hondura y verdad en este disco. Y canción de sufrir. Yo que ustedes no me lo perdería».

A Bola de Nieve

Abrazo de hermanos, de Pedro Aznar y Manuel García (Argentina/Chile)
Visto en El Jueves, de Rocío Márquez (España)
Colección de canciones sencillas, de Lorena Álvarez (España)
Serpiente, de Fernando Milagros (Chile)
Immersión, de Guadi Galego (España)
Oumniya, de Soud Massi (Argelia)
Santa plástica, de Hermanas Caronni (Argentina)
¡Spangled!, de Gaby Moreno & Van Dyke Parks (Guatemala/Estados Unidos)
Sostiene Pereira, de Althay Páez (España)

 


 

William Padrón Redpem

WILLIAM PADRON (Venezuela)
Caravana, de WOS (Argentina)
«Valentín Oliva se convirtió en campeón nacional freestyle en su natal Argentina y luego se alzó con el título mundial. Estando en el foco de atención, sorprendió con una verborrea puntual que lo mostró como un artista capaz de exorcizar su arraigo rapero, urbano y trapero, condensando toda su influencia rockera, guiños del funk, placer por el 808 y abrazar la senda del r&b con destreza. Punzopenetrante en su discurso social, ese que golpea la política anti-Macri (el anterior presidente argentino), también se pavonea con sus influencias locales: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota o Illya Kuryaki & the Valderramas. El circuito urbano argentino se rindió a sus pies y esos tentáculos empiezan a tomar forma internacionalmente. WOS representa esa vehemencia sonora de los nuevos tiempos, a sus veintiún años, tiene conciencia de su lugar en eso de la vanguardia urbana».

WOS

Oasis, de J Balvin & Bad Bunny (Colombia/Puerto Rico)
Road, de Rubén Blades (Panamá)
Dutsiland, de Mi Amigo Invencible (Argentina)
Amor libre, de Esteman (Colombia)
¿Dónde jugarán las niñas?, de Ximena Sariñana (México)
Psychedelic Disco Cumbia, de Locobeach (Estados Unidos)
Naturaleza muerta, de Cómo Asesinar a Felipes (Chile)
Pangea, de Los Mesoneros (Venezuela)
Esa palenkera, de Kombilesa Mi (Colombia)

 


 

José Manuel Gómez Gufi Redpem

JOSÉ MANUEL GÓMEZ GUFI (España)
Africa Speaks, de Santana (México/España)
«Este es uno de los grabaciones más raras de la historia de la música latina. Por un lado tenemos al músico más importante del rock latino del Siglo XX: Carlos Santana. Por el otro tenemos al productor más improbable del universo: Rick Rubin (el tipo que fundó Def Jam y se atrevió a juntar el rap y el heavy, el mismo que le ofreció el último suspiro de oro a Johnny Cash). Y para completar el triunvirato Concha Buika, la tía más deslumbrante y deslenguada de lo que llevamos de siglo y parte del anterior. Una mujer que posee el grito huracanado de La Lupe y Janis Joplin y el “rajo”, flamenco y gitano, de los grandes del cante jondo.
Buika y Santana comparten historia y leyenda. La de Carlos traspasa la frontera y viaja de San Francisco a Woodstock en 1969 y logra inmortalizar la fórmula del rock latino que había triunfado y fracasado en el periodo del boogaloo en Nueva York (1963 a 1968). Buika nace en Mallorca y crece en un barrio entre gitanos. Tras un primer viaje por América aparece en Madrid Jodida pero contenta en un momento crucial –de cruce de caminos– entre los del jazz, Jerry González, los cubanos y los flamencos (o sea, lo de Woodstock pero en un café minúsculo). Cambio de conciencia.
Africa Speaks es denso y tiene multitud de capas, Buika construye los textos con las músicas de Santana aunque aparecen inspiraciones de Ismael Lo, Laura Mvula y Rachid Taha. Personalmente me hubiera gustado una producción más matizada, pero ¿quién le dice al jefe que le sobra psicodelia a su guitarra? ¿Rick Rubin? Recuerden la conversación entre Miles Davis y John Coltrane:
– ¿Por qué no tocas un coro menos?
– Me meto y no sé cómo parar
– Prueba a quitarte el saxo de la boca
La solución estaba a la vista ¡Rick Rubin! ¡Mete a un rapero!
Aún no se han contado los pormenores de la grabación de este disco y aún está por concretar su vida en la carretera. Mientras tanto, disfruten con todas las lecturas (y escuchas) del álbum».

Africa Speaks

Flamenco Leaks, de Benavent, Digeraldo y Pardo (España)
Visto en El Jueves, de Rocío Márquez (España)
Dos mares, de Paco Soto (España)
Kilómetro 0, de Pedro Ojesto Flamenco Jazz Company (España)
A Bola de Nieve, de Martirio & Chano Domínguez (España)
Cinema Usera, de Sweet Barrio (España)
Spanish Songs, de Mariola Membrives & Marc Ribot (España/Estados Unidos)
Falla, Granados, Piazolla, de Antonio Serrano & Constanza Lechner (España)

 


 

Rafael Escalona Redpem

RAFA G. ESCALONA (Cuba)
Amor (Edición deluxe), de Haydée Milanés
«Haydée se tomó su tiempo antes de llegar a abordar la obra de su padre, el legendario Pablo Milanés. Durante años rehuyó colocarse el cartel de “la hija de…”, y se dedicó a forjar una carrera de signo propio a golpe de sensibilidad extrema, excelente manejo de la voz y un repertorio delicioso mezcla de composiciones propias y ajenas. Pasado el tiempo, y convertida en una artista de incuestionable valía, se atrevió a enfrentar los himnos compuestos por su padre. El resultado, Amor, fue un disco redondo, once canciones en las que estuvo escoltada por Pablo. En los siguientes dos años, Haydée tomó el álbum como punto de partida y se embarcó en uno de los proyectos más ambiciosos llevado a cabo por un artista cubano en el Siglo XXI. Amor (Edición deluxe) reúne no solo los temas incluidos en la versión original, sino que incorpora otros dieciséis temas, para un total de veintisiete en los que, como guinda del pastel, invita a participar a catorce de los más exquisitos cantores de la Iberoamérica contemporánea, un desfile de nombres, estilos y texturas que van de Chico Buarque a Ibeyi. Desde la fuerza matriz de Lila Downs en La vida no vale nada a la ternura de un Pancho Céspedes acompañándola en A mi lado. En la plenitud de su carrera, Haydée Milanés entrega un disco henchido de amor, un viaje a la semilla a través de temas-himnos en las que voces fundamentales del cancionero iberoamericano rinden tributo a ese enorme cantautor llamado Pablo Milanés».

Amor (Edición deluxe)

Sonocardiograma, de Daymé Arocena (Cuba)
Tiempo al tiempo, de Luis Enrique + C4 Trío (Nicaragua/Venezuela)
Literal, de Juan Luis Guerra (República Dominicana)
O futuro não demora, de Baiana System (Brasil)
Oasis, de J Balvin & Bad Bunny (Colombia/Puerto Rico)
El Olimpo de los orishas, de Kumar Sublevao-Beat (Cuba)
Almadura, de iLe (Puerto Rico)
X100Pre, de Bad Bunny (Puerto Rico)
Norma, de Mon Laferte (Chile)

 


 

Gabriel Plaza Redpem

GABRIEL PLAZA (Argentina)
Canción sobre canción, de Liliana Herrero
«El álbum Canción sobre canción, dedicado íntegramente a la obra de Fito Páez, es el resultado de la intervención sonora de la cantora entrerriana Liliana Herrero sobre diferentes períodos de la obra de uno de los más grandes autores del rock argentino. El tratamiento es camarístico y de una belleza radical. Aparecen clásicos como Giros, con una cita a Adela en el carrusel, de Charly García; Del 63, Tres agujas y versiones que suenan definitivas, como las de Dejarlas partir, Ámbar violeta, DLG y Mariposa Tecknicolor, con la participación del cantor uruguayo Fernando Cabrera.
La relación de amistad entre Liliana Herrero y Fito Páez lleva más de tres décadas, intercambiando grabaciones: los primeros tres discos de la cantante fueron producidos artísticamente por el músico rosarino.
El álbum de once temas evoca la atmósfera y el comienzo de ese vínculo emocional entre los dos artistas: los discos que escuchaban juntos –desde Joni Mitchell al Dúo Salteño–, las primeras grabaciones compartidas y el clima efervescente de la primavera democrática como telón de fondo en los años ochenta.
En Canción sobre canción, Liliana Herrero utiliza el repertorio y el conocimiento profundo sobre la obra de Páez, para hacer su propia tesis musical y mostrar la maravillosa cara oculta de esas canciones populares de Fito. Su interpretación, entre el grito adolorido y un fraseo definitivo sobre cada verso, le da una fuerza existencial y salvaje a esa piezas que forman parte del inconsciente colectivo popular, ubicándolas al lado de otros grandes compositores del folclore argentino como el Cuchi Leguizamón y Ramón Ayala».

Canción sobre canción

Lo azul sobre mí, de Loli Molina (Argentina)
Palabra, de Noelia Recalde (Argentina)
Almadura, de iLe (Puerto Rico)
Polvo, de Paula Maffia (Argentina)
Mi fortuna, de Don Olimpo (Argentina)
Todas las formas de estar, de Lucio Mantel (Argentina)
El Camino de Leda. Un tributo a Leda Valladares, de Varios artistas (Argentina)
Chuncano, de José Luis Aguirre (Argentina)
Algo ritmos, de Kevin Johansen (Argentina)

 


 

Enrique Blanc Redpem

ENRIQUE BLANC (México)
Fuerza nueva, de Fuerza nueva (España)
«Era de esperarse. Los Planetas no pudieron pasar por alto la catarata de inspiración que Niño de Elche había vertido en tantos proyectos dejados por el camino durante los últimos años –Exquirla, su colaboración con Los Voluble, así como la perpetrada junto al colombiano Eblis Álvarez en el álbum Colombiana, entre otros. Así que lo más natural fue proponerle una aventura en común y de allí surgió Fuerza nueva. Un proyecto que como ellos mismos lo relatan, los llevó al estudio sin saber mucho qué hacer. El resultado es una suerte de lúdica combinatoria que recicla varias de las obsesiones que tanto los granadinos como el alicantino han incorporado a sus propias paletas sonoras. Hay aquí citas a Machado como la hipnótica La cruz, melodías populares venidas de la tradición flamenca como Los campanilleros, letanías de índole cristiana como Santo Dios y reflexiones con evidente trazo político como Canción para los obreros de Seat. Musicalmente, Fuerza nueva anuda reminiscencias del shoegaze y un rock ambiental con acordes y voces que provienen del amplio espectro flamenco. Un disco que engendra un fresco retoño en ese árbol genealógico en el que figuran obras renovadoras de estilos y visionarias como La leyenda del tiempo de Camarón de la Isla, Veneno u Omega de Morente y Lagartija Nick. Historia pura en ocho temas de ineludible y perturbadora fuerza lírica y musical».

Fuerza nueva

Vamos a volvernos locos, de León Benavente (España)
Cambio, de La Chica (Venezuela)
Little Electric Chicken Heart, de Ana Frango Elétrica (Brasil)
Brujería, de La Bien Querida (España)
Colombiana, de Niño de Elche (España/Colombia)
Pies sobre la tierra, de Mabe Fratti (México)
Astro, de Mateo Kingman (Ecuador)
Las batallas, de Porter (México)
Planeta fome, de Elza Soares (Brasil)

 BONUS: Un segundo MTV Unplugged de Café Tacuba. Sin duda la reinvención más descabellada del cuarteto de Ciudad de México, producida junto a una serie de creativos recursos musicales e invitados de primera línea. / La semilla del son. Crónica de un hechizo, el libro de Santiago Auserón donde se describe su fascinación por la música cubana y su acercamiento a algunos de sus más legendarios exponentes, entre ellos Compay Segundo.

 


 

Betto Arcos Redpem

BETTO ARCOS (Estados Unidos)
Erosión de la memoria, de Ik’Balam (Mexico)
«Después de tantos años a la espera de un disco que exprese, a través de un lenguaje universal, la riqueza de la música tradicional de Veracruz, llega Ik’Balam con un potente disco titulado Erosión de la memoria. Egresado de la Universidad Veracruzana, donde cursó la carrera de Estudios de Jazz, Ik’Balam fue el primero en ser admitido y graduarse de la escuela de JazzUV con el requinto jarocho como instrumento principal. En ésta, su ópera prima, nos da a conocer un nuevo instrumento de su propia autoría: el requinto jarocho eléctrico, con el que Ik’Balam demuestra irrefutablemente la afinidad que existe entre el jazz y el son jarocho. Este disco es una confluencia musical donde la improvisación se aborda desde la tradición y la vanguardia. Dice Ik’Balam: Erosión de la memoria es resultado de muchos años de estudio y exploración personal del son jarocho y el jazz. Aprendí a tocar requinto jarocho con varios maestros de la tradición, tocando en fandangos y transcribiendo discos. Pronto me di cuenta de la universalidad de los instrumentos del son jarocho”. El trabajo de Ik’Balam está enriquecido por la colaboración del gran Vico Díaz en la leona y el bajo jarocho de cuatro cuerdas, y de Pablo Emiliano García en la esencial jarana de ocho cuerdas».

Erosión de la memoria

Franco, de Lucas Monzón (Argentina)
Voy, de Nella (Venezuela/Estados Unidos)
Esa palenkera, de Kombilesa Mi (Colombia)
Suite La Mexicana, de Orquesta Nacional de Jazz de México (México)
Vivencias en clave cubana, de Kiki Valera (Cuba/Estados Unidos)
Sonero, The Music Of Ismael Mirand, de Miguel Zenón (Puerto Rico/Estados Unidos)
¡Spangled!, de Gaby Moreno & Van Dyke Parks (Guatemala/Estados Unidos)
Acentos, de Caña Dulce y Caña Brava (México)
Visión del Ayahuasca, de Los Wemblers de Iquitos (Perú)

 


 

Redpem Jose Fajardo

JOSÉ FAJARDO (España)
La gente fuerte, de El Jincho
«La música española ha estado marcado en 2019 por la consolidación de la escena urbana con acento latino y por la superación de las fronteras entre géneros. En ese contexto ha jugado un papel clave la figura de El Jincho, quien desde el underground madrileño ha mostrado una nueva forma de mezclar hip hop, flamenco, punk, techno y reggaetón. “Raperos en España hay bastantes pero sólo conmigo se sienten identificados los inmigrantes”, canta en Golpe de estado, donde incorpora a las voces jóvenes de la migración latina como Dominicanstyle, Ana Cuello y La Bestia de Ojos Claros. El Jincho es el cronista de la realidad de “un barrio calentón” de Madrid, el de Orcasitas. Y no sólo eso, es también el nuevo poeta del costumbrismo sucio, el inventor de un lenguaje donde el quinquillero neto, las sicopatadas y las sicarionas cobran sentido. Su figura se suma a una escena callejera que en los últimos años ha ido enriqueciéndose en la capital española gracias a Jarfaiter, El Coleta y el clan de los Chavea. En sus canciones caben historias sobre adolescentes que se prostituyen, gitanas obligadas a llegar vírgenes al matrimonio, borrachos rebuscando en la basura, ladrones atracando gente en las calles oscuras, batallas con catanas entre Trinitarios y DDP, yonkis de crack en cuchara, violaciones de menores y delincuencia normalizada. Su debut apenas ha salido en los medios de comunicación pero en la calle los jóvenes rebeldes no hablan de otra cosa».

El Jincho

Homerun, de Paulo Londra (Argentina)
Chicho y sus chichas, de Ortiga (España)
Anónimas y resilientes, de Voces del Bullerenge (Colombia)
Moonchies, de $kyhook (España)
Súper sangre joven, de Duki (Argentina)
Famouz, de Jhay Cortez (Puerto Rico)
Segador de almas, de Goa (España)
You’re Welcome, de Fuego (República Dominicana)
Sensaciones, de Sen Senra (España)

 


 

Juan Carlos Hidalgo Redpem

JUAN CARLOS HIDALGO (México)
Las batallas, de Porter
«No son tantas las bandas que tienen la sapiencia para redireccionar su sonido y dar un giro brusco de timón y salir absolutamente bien libradas. La historia del grupo tapatío es en exceso peculiar; cuando surgió se perfiló para llegar hasta lo más alto de la escena nacional y más allá, pero perdió a Juan Son –su vocalista– y debió reiniciar desde cero.
Años después, Porter consiguió con Moctezuma (2014) uno de los mejores discos de la década y logró incorporar evocaciones prehispánicas y revisar la época de La Conquista como uno de sus hilos temáticos. Así alcanzó un sonido muy poderoso de rock contemporáneo que sonaba evidentemente mexicano. ¿Qué seguía entonces?
A muchos otros, el miedo los hubiera dejado pasmados, pero la capacidad creativa del grupo encabezado por el guitarrista Fernando de la Huerta es muy grande y apostó por un álbum mucho más intimista e introspectivo, pero cuyas letras son más accesibles que nunca antes. A ello se sumó un sonido más diáfano pero contundente y sin referencias mexicanistas (en el que destacan las capas de sintetizadores).
El grupo emprendió un vuelo en el que de manera definitiva David Velasco –su vocalista actual– consolidó una voz propia y en el que las reminiscencias del pasado se extinguieron. A Porter le distingue esa capacidad para componer canciones plenas y llegadoras que pueden incluso abrevar en el tema del amor y jamás ser manidas sino todo lo contrario.
Una vez más no hay agregados intrascendentes; el público ha abrazado temas como Pájaros, Qué es el amor y Bandera, pero aparecen Himno eterno, Konnichiwa, Para ya y Chesko y no se quedan detrás. Se trata de un álbum muy emocional en el que quedan bien frases como: “Me está chillando el alma”. Hay quien dice que es una obra demandante y celebro que lo sea; el escucha tiene que ser un elemento activo para desatar un rito que dura diez canciones que se hacen inmensas y te hacen sentir eterno».

Porter Las batallas

Siku, de Nicola Cruz (Ecuador)
La gran esfera, de La Casa Azul (España)
Astro, de Mateo Kingman (Ecuador)
Aniquilación, de Los Punsetes (España)
Otún, de Montoya (Colombia)
La distancia, de McEnroe (España)
Tandem, de Mitú (Colombia)
Soy piedra, de Belafonte Sensacional (México)
Fuerza nueva, de Fuerza nueva (España)

 


 

Luisa Piñeros Redpem

LUISA PIÑEROS (Colombia)
La Pacifican Power, de La Pacifican Power
«Todo nació una noche de festival. Fue el Petronio Álvarez, el encuentro más importante de música del Pacífico, el que prendió la chispa para que estos amigos decidieran juntar sus poderes sonoros y reunirlos en un mismo proyecto: La Pacifican Power, un colectivo en el que todos aportan, componen, tocan con un mismo propósito. De ahí que su sonido sea tan ecléctico en este primer disco con el que muestran sus mejores cartas. Hay funk, jazz, hip hop, salsa y altas dosis de currulao, bunde, aguabajo, chirimía; ritmos propios del litoral en el que sus diez integrantes nacieron. El núcleo base está formado por Nidia Góngora (voz en Timbiquí ), Alexis Play (urbano, Quibdó), Maikcel Rojas (voz, Tumaco), Heriberto Bonilla (marimba, Guapi), Mulatho (pianista, Buenaventura), Jeffey Obando (bajo, Cali) Andrés Felipe Pinzón (guitarra, Cali), Sebastián Blackburn (batería, Cali), Freddy Colorado (percusión, Cali) y Adrián Viáfara (multiinstrumentista, Cali). Como ellos mismos lo dicen en sus conciertos, su poder está en unir, en reunir colores, sabores y olores de la costa pacífica colombiana, un territorio amplio musicalmente, azotado por el conflicto armado y cuya resistencia por décadas ha sido la música. No en vano, la agrupación irradia mensajes de paz, unión, mensajes que alertan a los políticos, mensajes que invitan a despertar mentalmente y movilizarse como pueblo. A través de ocho canciones, compuestas a varias manos, se adelantan al futuro, cual visionarios que pueden advertir hacía donde va el cauce de la música; tomando elementos de la tradición lo transforman en un sonido moderno, en un sentir nuevo que refleja el latir de sus espíritus musicales. Un gran disco, hecho por grandes artistas».

La Pacifican Power

Cantina La Foulé, de Puerto Candelaria (Colombia)
Orinoco, de Cimarrón (Colombia)
Eres diamante, de Elsa y Elmar (Colombia)
Soles negros, de Oh’Laville (Colombia)
Espíritu Balanta, de Espiritu Balanta y Estrellas de Timbiquí (Colombia)
Carmelo Torres & Los Toscos, de Carmelo Torres & Los Toscos (Colombia)
Anaconda dorada, de Suricato (Colombia)
Anónimas y resilientes, de Voces del Bullerenge (Colombia)
Máquina, de La BOA (Colombia)

 


 

Humphrey Inzillo Redpem

HUMPHREY INZILLO (Argentina)
Legado, de La Charo
«En paralelo a Tonolec, el grupo de folclore electrónico que fundó hace dos décadas junto a Diego Pérez, La Charo decidió rendir en su segundo disco como solista un tributo a una de las voces más importantes de los folclores y la música popular de América latina y del mundo: la enorme Mercedes Sosa (1935-2009). Un gran desafío, teniendo en cuenta que Mercedes era solamente una intérprete, así que la relectura debía ser a partir de un repertorio tan amplio como transitado. El resultado es un álbum conceptual: una actualización de esas canciones (la gran mayoría, emblemáticas, convertidas en clásicos por Mercedes) desde una perspectiva contemporánea. Legado funciona, también, como un mapa del folclore digital en la Argentina. Cuenta con el aporte de productores emblemáticos de la movida electrofolk, como King Coya (alter ego de Gaby Kerpel, uno de los pioneros en América latina), Chancha Vía Circuito (emblema del colectivo Zizek), Tremor, Daniel Martín, Nación Ekeko (alter ego solista de Diego Pérez) y Daniel Martín, bajo la producción general de Juan Blas Caballero. A la manera de Unforgettable (1991), el homenaje que Natalie Cole rindió a su padre, La Charo combina su voz con las pistas originales de Cantora (2009), cedidas por Fabián Matus, que aportan un toque de magia en un disco que combina el sonido ancestral del folclore atravesado por la dinámica digital. Con respeto y con altura, La Charo suma un nuevo mojón a una obra que es de las más sólidas y coherentes en el nuevo milenio».

La Charo Legado

Sombrero roto, de Kiko Veneno (España)
Un Segundo MTV Unplugged, de Café Tacuba (México)
Muta, de Perotá Chingó (Argentina)
Todas las formas de estar, de Lucio Mantel (Argentina)
Bosque, de Julieta Rada (Uruguay)
Querencia, de Nicolás Molina (Uruguay)
Aura, de Bajofondo (Argentina/Uruguay)
Mi esqueleto, de Pablo Dacal (Argentina)
Astro, de Mateo Kingman (Ecuador)

 BONUS: Los treinta y cinco años de Jazzología, el ciclo de conciertos gratuitos que se celebra todos los martes desde el 4 de septiembre de 1984, coordinado por Carlos Inzillo, mi padre. / El filme Alejandro del Prado, el eslabón perdido, dirigido por Mariano del Mazo y Marcelo Schapces, pone en valor la vida y obra de un cantautor de culto (y oculto) que captó la esencia de la porteñidad. / El Peje es un documental en episodios que rinde homenaje a la vida y obra del baterista y compositor Pocho Lapouble, realizado con un amor superlativo por su hijo, Leonardo. / Los nuevos libros de Gourmet Musical, como Grandes de Jazz internacional en la Argentina, de Claudio Parisi, que acrecientan un catálogo de una editorial ejemplar. / Los shows en vivo de Rubén Rada, Fernando Cabrera y Martín Buscaglia, tres lujos de la Banda Oriental, tres placeres perpetuos.

 


 

Jaime Andrés Monsalve Redpem

JAIME MONSALVE (Colombia)
Me gritan melenudo, de The Silver Thunders
«En 1964, la fría y pacata Bogotá era una ciudad tocada por el rock. En ese contexto de bares, hipismo y música importada, una pareja de gemelos de un barrio popular empezaron a darle a la guitarra y al bajo movidos por la música de los Beatles y la de sus colegas locales de The Flippers y The Speakers. Se llamaron The Silver Thunders, y en poco tiempo los hermanos Edgardo y Orlando Córdoba se hicieron notar en la flamante escena por su dominio de los instrumentos (tenían los mejores de la época, para envidia de sus colegas) y por la presencia del estrafalario Jorge López, guitarrista y armonicista de enormes facultades; y de Carlos Cardona, una promesa trunca de la batería y la composición que alcanzó a dejar lo suyo tras su paso a The Flippers. Dos veces entró el cuarteto a un estudio de grabación y en igual número de oportunidades fue rechazados por las disqueras, que ya no miraban sino hacia los sonidos tropicales. Así, dos registros se quedaron quietos en el tiempo hasta este año, cuando el inquieto colega Luis Daniel Vega empezó a mover los hilos para que el sello español Vampisoul editara (no “reeditara”: ¡editara!) una selección de esas sesiones, en lo que se constituye como el redescubrimiento más importante del rock colombiano del año. He aquí una selección de covers, algún tema original y toda la inocencia adolescente de quienes tuvieron que haber escrito en su momento una página indeleble de nuestra música y que, por fortuna, más vale tarde que nunca, lo hacen medio siglo después».

The Silver Thunders

Colombiana, de Niño de Elche (España/Colombia)
Estallados, de Los Niños Telepáticos (Colombia)
Sonero: The Music Of Ismael Rivera, de Miguel Zenón (Puerto Rico)
Mambo mundial, de Chico Trujillo (Chile)
Almadura, de iLe (Puerto Rico)
Espíritu Balanta, de Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí (Colombia)
Carib, de David Sánchez (Puerto Rico/Haití/Estados Unidos)
Esa palenkera, de Kombilesa Mi (Colombia)
Swizz Jazz Orchestra & Guillermo Klein, de Swizz Jazz Orchestra & Guillermo Klein (Argentina/Suiza)

 


 

David Cortes Redpem

DAVID CORTÉS (México)
Pies sobre la tierra, de Mabe Fratti (Guatemala/México)
«La más reciente producción de Mabe, es un disco donde se habla de una dualidad porque, efectivamente, aquí la compositora se adentra en procesos creativos más firmes –si quieren llamarlos más maduros–, pero en donde también está la volatilidad de los sueños y de la experimentación, una placa de ocho cortes en donde su voz, su cello y algunos fierros son los principales protagonistas.
El disco abre con El sol sigue ahí (El sol brilló – no tenía alternativa) un tema signado por cello que lagrimea, de sonido triste, apesadumbrado, bajo el cual se tiende una “cama” electrónica al mismo tiempo misteriosa y subyugante que anuncia la voz de su autora, un canto angelical que sirve de entrada a un mundo paralelo o de ensueño en donde reverberan ciertos ecos de música del mundo.
Hay en ese recorrido un diseño que nos lleva a composiciones más cercanas a una atmósfera o a ambientes (Entrando al cuarto de la duda), otros en donde las inflexiones de música contemporánea resuenan de manera más evidente (Pronto su cuerpo estaría silencioso: pronto sería libre, Creo que puedo hacer algo) y algunos de tendencia decididamente experimental (Dirección, Ignora) o minimalistas como Todo lo que querías saber, un baño de luz, una atmósfera en medio de los sonidos “turbios” con los cuales convive y que irradia paz y tranquilidad.
Pies sobre la tierra es un trabajo acerca de la libertad, de la conquista de espacios, del diseño de los mismos, algo que se refleja desde el jardín de su portada (“un espacio de naturaleza diseñada”) y luego se reafirma en cada uno de sus temas, una sutil combinación entre lo instrumental y lo cantado».

Mabe Fratti

Fuerza nueva, de Fuerza nueva (España)
Hospital lullabies, de Mueran Humanos (Argentina)
Nada que perdonar, de Homero Ontiveros (México)
La otra dimensión, de El Mató a un Policía Motorizado (Argentina)
Siku, de Nicola Cruz (Ecuador)
Astro, de Mateo Kingman (Ecuador)
La gran esfera, de La Casa Azul (España)
Soy piedra, de Belafonte Sensacional (México)
Minecxio Emanations 1993-2018, de Reynols (Argentina)

 


 

Darío Granja Redpem

DARÍO GRANJA (Ecuador)
Siku, de Nicola Cruz
«En Siku, Nicola Cruz disuelve varias fronteras. Para empezar, ya no es un novedoso proyecto emergente de música latinoamericana. La etiqueta de “andes-step” –aquella mezcla de música tradicional andina y electrónica que perfeccionó en su aclamado debut Prender el alma (2015)– ya no refleja su obra. Incluso, llamarlo productor o músico, es una definición un tanto simple para abarcar su trabajo investigativo y experimental con los sonidos y las culturas que él explora. En su segunda larga duración, Nicola expande sus propios límites musicales, geográficos y artísticos. Es así que en once canciones se entrelazan ritmos e instrumentos de Asia, África y América, interpretados por más de veinte músicos de diferentes nacionalidades, para confeccionar una obra singular y ambiciosa».

Nicola Cruz Siku

This Is How You Smile, de Helado Negro (Ecuador/Estados Unidos)
Astro, de Mateo Kingman (Ecuador)
AmarElo, de Emicida (Brasil)
Oasis, de J Balvin & Bad Bunny (Colombia/Puerto Rico)
Almadura, de iLe (Puerto Rico)
Caravana, de WOS (Argentina)
Cabildo y Juramento, de Conociendo Rusia (Argentina)
Aniquilación, de Los Punsetes (España)
Las batallas, de Porter (México)

 


 

Diego Londoño Redpem

DIEGO LONDOÑO (Colombia)
Soles negros, de Oh’laville
«Este es uno de los discos que más se recordará en Colombia este año que pasa, pues ha significado la reconstrucción y el relevo generacional del rock colombiano. Buenos instrumentistas en función de la canción, no de sus individualidades, mística sonora, construcción de historias genuinas y propias, una banda en vivo sólida y el sonido que responde con fidelidad al territorio. Soles negros no solo es la consolidación de buenas canciones, una voz con identidad, guitarras necesarias e historias musicales en una placa discográfica, es el resultado de procesos de país, que desencadenan con amor, en canciones urgentes para este momento histórico. Con este disco, Oh’laville, se convierte en la banda de rocanrol que representa de una muy buena manera a Colombia».

Oh’laville Soles negros

Cargar la suerte, de Andrés Calamaro (Argentina)
Orinoco, de Cimarrón (Colombia)
Cabildo y Juramento, de Conociendo Rusia (Argentina)
Cinema trópico, de Puerto Candelaria (Colombia)
Las batallas, de Porter (México)
Deppsoul, de Mabiland (Colombia)
Tandem, de Mitú (Colombia)
Ciudad faro, de Burning Caravan (Colombia)

 


 

Xavier Valiño REDPEM

XAVIER VALIÑO (España)
Sombrero roto, de Kiko Veneno
«Kiko Veneno puede que sea la mayor institución viva de la música popular española, alguien que ha mantenido siempre las más altas cotas de creatividad durante varias décadas. Formaciones como Veneno o G5, sus discos en solitario y sus colaboraciones con otros artistas (Martín Buscaglia o Pepe Begines) le contemplan. Y todos sabemos de su libertad a la hora de crear, moviéndose según sus propios estímulos y lejos de cualquier componenda.
Sombrero roto lo encuentra, a sus sesenta y seis años, vivo y juguetón, con un disco rítmico y alegre marcado en buena parte por cadencias electrónicas hasta ahora poco o nada exploradas en su trayectoria, con la colaboración de Santi Bronquio especialmente y, también, Martin Buscaglia, pero sin que estas se impongan nunca a la melodía ni al estilo marca de la casa consolidado hace tiempo. Además, se presenta en formato de libro-disco con reflexiones de su autor revestidas por la obra pictórica y plástica de Marta Lafuente y Carmela Alvarado.
Como no podía ser de otro modo, sigue estando ahí el gracejo de toda su obra, en las letras y en la base que se intuye en cortes como Yo quería ser español, Autorretrato o Titiri. Hay también un interludio más acústico (Obvio), aunque la sensación final es la de una obra sorprendente y primaveral, que rejuvenece sus creaciones al revistarlas de forma novedosa, y que en todo momento invitan al baile y la celebración».

Kiko Veneno Sombrero roto

Salto al vacío, de Star Trip (España)
Préstame un sentimiento, de Cupido (España)
Los Estanques, de Los Estanques (España)
Porvenir, de Le Parody (España)
La otra vida, de 091 (España)
Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba (España)
Carolina Durante, de Carolina Durante (España)
Sensaciones, de Sen Senra (España)
Joao Tomba & Las Culebras de Plutón, de Joao Tomba & Las Culebras de Plutón (España)

 


 

Liliana Estrada Redpem

LILIANA ESTRADA (México)
Soy piedra, de Belafonte Sensacional
«Este disco salió en el primer semestre del año y desde la primera escucha nos muestra una cara distinta de Belafonte Sensacional. Esta agrupación oriunda de la Ciudad de México comenzó su camino en 2009 y una década después, ha conseguido tener uno de los mejores álbumes que hemos escuchado de parte de la escena independiente del país. Sus letras son una crónica urbana de lo que se vive a diario en la ciudad con un sonido completamente actual, que viaja por distintas atmósferas y que no es posible encasillar en un sólo género. Soy piedra cuenta con muchos detalles a resaltar, son once temas, cada uno con una sonoridad distinta, pero con un estilo identitario; tiene referencias literarias fusionadas con jerga popular. Israel Ramírez, quien está al frente de Belafonte Sensacional, puede ser ya considerado como uno de los cronistas actuales más relevantes de la escena mexicana y Soy piedra es la fiel prueba de ello».

Belafonte Sensacional Soy piedra

Mettavolution, de Rodrigo y Gabriela (México)
De facto, de Lorelle Meets the Obsolete (México)
Aniquilación, de Los Punsetes (España)
Películas Geniales (EP), de Películas Geniales (México)
El resto del mundo, de Apartamentos Acapulco (España)
Un segundo MTV Unplugged, de Café Tacuba (México)
Oasis, de J Balvin & Bad Bunny (Colombia/Puerto Rico)
La gran esfera, de La Casa Azul (España)

 


 

Fernando Rosa Redpem

FERNANDO ROSA (Brasil)
Virada na jiraya, de Flaira Ferro
«El disco Virada na Jiraya, de la bailarina, compositora y cantante Flaira Ferro es un poderoso manifiesto contra la situación del Brasil actual. Su música es una mezcla de forró y otros ritmos nordestinos, climas de rock y beats electrónicos que sustentan emocionante poesía de corte existencialista, alrededor de temas de género y política. Pernambucana, Flaira es oriunda de la escena del carnaval de Recife (la capital del estado), en especial a la del género llamado frevo. En el disco, ella le canta a la fuerza de la mujer, a la rebeldía de los estudiantes, denuncia el fascismo en el poder y celebra el amor incondicional, la resistencia social y la fiesta popular. “El frevo es un ser humano / el frevo es nuestro rock / el frevo es una lucha armada / de Zenaide, de Capiba e de Spok (nombres clásicos del género)”, canta ella en Revolver. En Estudantes, Flaira alerta que “Igual que el destino / aguarda un presidente enfermo / y sin amor / la juventud sueña sin pudor / en la flor de la edad y con mucha hormona / no se dobla ante el opresor”. A lo largo del álbum, la cantautora cuenta con el apoyo fundamental de Yuri Queiroga e Igor de Carvalho, así como con la participación de importantes artistas como el pianista Amaro Freitas, el compositor y cantante Chico César, el héroe punk Cannibal (de la banda Devotos), y el ya citado Spok (de SpokFevo Orquestra). A su protesta, Flaira le suma una convocatoria para reaccionar, cantando en Germinar que “llegó la hora de reaccionar / entender que somos gigantes / ocupar nuestro lugar”. Así aporta para la escena un canto fuerte y moderno, alegre y bailable, necesario para un Brasil que resiste al autoritarismo, pero que también resulta válido para los pueblos iberoamericanos que luchan por una vida mejor».

Flaira Ferro

História natural, de Los Pirañas (Colombia)
O futuro não demora, de BaianaSystem (Brasil)
Carmelo Torres & Los Toscos, de Carmelo Torres & Los Toscos (Colombia)
Colombiana, de Niño de Elche (España)
Rebujo, de Dona Onete (Brasil)
Guitarreiros do Amazonas (tributo a Oseas, Magalhães e André Amazonas), de Rosivaldo Cordeiro (Brasil)
Samuel, de Lázaro Cristóbal Comala (México)
Silêncio sem fim, de Lia de Itamaracá (Brasil)
Rasgacabeza, de Francisco El Hombre (Brasil)

 


 

REDPEM Mercedes Sanz

MERCEDES SANZ (Venezuela)
Voy, de Nella Rojas
«La añoranza envuelta en la sal marina es lo primero que apreciamos cuando terminamos de escuchar el debut discográfico de la cantante margariteña Marianella Rojas, conocida simplemente como Nella Rojas. Este año develó un álbum que muchos esperábamos, ya que la artista venía ofreciendo sencillos promocionales y vídeos en sus distintos canales digitales. Así, poco a poco, fue dando a conocer su propuesta llena de sonidos tradicionales de su oriente natal, matices de jazz, pop, flamenco y música caribeña. Esto, aunado a su voz sutil y adaptable a esta música del mundo, dando los giros donde debe, jugando con los tonos e irradiando múltiples emociones.
Rojas decidió presentar Voy, producido por el músico español Javier Limón, que contiene trece temas que nos hablan del amor a lo nuestro y los sueños. Es parte de ese aroma a nostalgia que respiran muchos de los venezolanos inmigrantes y que reflejan en sus distintas manifestaciones estéticas. La margariteña también muestra recuerdos y sentimientos encontrados que se debaten entre la nueva etapa de la vida fuera del país de origen y, a la vez, las ansias de reencontrarse con los familiares, amistades, lugares, el recuerdo… y todo lo que implica ir al origen. Voy es esa búsqueda en las raíces a través de la música. Es ir a nuestra esencia».

Nella Voy

La última cena de los buitres, de Isma Rivera (Chile)
Los Estanques, de Los Estanques (España)
Cabildo y Juramento, de Conociendo Rusia (Argentina)
This Is How You Smile, de Helado Negro (Ecuador/Estados Unidos)
Sobrevolando, de Cultura Profética (Puerto Rico)
Transpyra, de Felipe Cordeiro (Brasil)
Siku, de Nicola Cruz (Ecuador)
El salto, de Pauline en la Playa (España)
Tiempo al tiempo, de Luis Enrique y C4Trío (Nicaragua/Venezuela)

 


 

Los más mencionados en las listas de los miembros de REDPEM

Astro, de Mateo Kingman: 6
Las batallas, de Porter: 4
Siku, de Nicola Cruz: 4
Almadura, de iLe: 4
Soy piedra, de Belafonte Sensacional: 4
Oasis, de J Balvin & Bad Bunny: 4
Fuerza nueva, de Fuerza nueva: 3
La gran esfera, de La Casa Azul: 3
Aniquilación, de Los Punsetes: 3
Sombrero roto, de Kiko Veneno: 3
Colombiana, de Niño de Elche: 3
Esa palenkera, de Kombilesa Mi: 3
Un segundo MTV Unplugged, de Café Tacuba: 3

 


Sobre REDPEM
La Red de Periodistas Musicales en Iberoamérica (REDPEM.IB) tiene como objetivo conectar a los periodistas especializados en música iberoamericana para intercambiar información, generar  contenidos, trabajar en conjunto con otras redes (de productores, promotores, agentes de prensa y festivales), facilitar contactos y compartir miradas sobre la profesión y, fundamentalmente, sobre el tema que apasiona a todos, la música.
Fundada en 2015, REDPEM agrupa hasta la fecha a profesionales de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Brasil, Venezuela, México, Estados Unidos y España y ha participado en distintos mercados y ferias musicales de América Latina (Circulart de Medellín, Colombia; FIMPro de Guadalajara, México y el Festival Jazz Ecuador) realizando talleres, debates y conferencias.