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jueves 23 de septiembre de 2021
El Hijo

La rueda del cielo

El Hijo

Tras haber facturado Capital desierto (2019), uno de los álbumes más radicales de la ortodoxia pop publicados en el ocaso de la década pasada, El Hijo retorna con una nueva demostración de su ambición por subvertir géneros y estilos dentro de un formato canción pop.

Qué: Disco (Ruido de Fondo/Intromúsica)

Autotune ciberdélico, trap cósmico, synthwave altovoltaico, recuerdos al flamenco de Lole y Manuel, la coctelera con la que Abel Hernández, El Hijo, ha cuajado su nuevo LP merece un capítulo aparte, más cuando, por ejemplo, ha conseguido enrolar a Rodrigo Cuevas dentro de su nave, poniendo voz en Espejismo.

Este corte es uno de los diez que integran este nuevo fascículo en la carrera de Abel hacia territorio inexplorado. Mística de un viaje proverbial, donde su concepción electrónica se mueve libre entre los impulsos ultra orgánicos de Arca y la dimensión cubista que Oneohtrix Point Never aplicaba a sus creaciones a principios de la década pasada.

Como no podía ser de otra forma, estas no son más que dos referencias dentro de un caleidoscopio guiado por la brújula del autosampleado, como en el caso del arranque de Cuaresma, que surge de improvisar sobre un loop de Segismundo, perteneciente a Fragmento I (2015), el EP con el que prendía la mecha de esta nueva etapa electrónica en la vida de este antiguo miembro de los imprescindibles Migala y Emak Bakia.

De Segismundo también procede Sirenas, demostración ejemplar pop Siglo XXI con el estribillo más cool de la temporada: «Y suena Aphex Twin a 33». Otro espejismo del pasado procede de Cabalgar, tema de 2006 que Abel reimagina en una dimensión Blade Runner por medio de Burberry, toda una demostración de cómo honrar la huella synth de los años ochenta sin caer en revivalismos ni nostalgia de saldo.

Por todas estas razones y las que quedan para el descubrimiento del/la oyente, La rueda del cielo se postula como esa raza única de LPs que sobrevivirán al fechado temporal de su publicación. Una obra de arte arrebatadoramente moderna con tantas capas de interpretación como ganchos melódicos a los que agarrarse con ansiedad posmilenio.

El Hijo La rueda del cielo

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