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miércoles 16 de junio de 2021
Frente Cumbiero

Explorando la identidad

Frente Cumbiero

Diez años dan para mucho. Diez vueltas alrededor del sol, plataformas de streaming haciendo recomendaciones musicales personalizadas, los premios Pulitzer reconociendo el talento dentro de la industria, Instagram, Trump e incluso una pandemia mundial. Pero, antes de todo esto, Frente Cumbiero ya estaba ahí.
Con una amplia y exitosa carrera, el grupo colombiano se ha convertido en uno de los mayores abanderados en la exploración de la identidad sonora que representa la cumbia para América Latina. Comandado por el compositor y productor colombiano Mario Galeano Toro (también cofundador de las agrupaciones Ondatrópica y Los Pirañas), la formación es reconocida a fecha de hoy como una punta de lanza para el movimiento de la nueva cumbia en su país.
Una década, muchos viajes y otros tantos proyectos después, Frente Cumbiero volvió para presentarnos Cera perdida, su álbum más reciente. Ocho canciones que radican en el «tropicanibalismo» para invitarnos a viajar a través del jazz, el porro, la electrónica y la cumbia.

Han pasado diez años desde el sobresaliente Frente Cumbiero Meets Mad Professor, ¿cómo habéis vivido esta última década?
Para nosotros ha estado repleta de trabajo, puesto que el grupo ha sido el punto de partida de muchos otros proyectos, particularmente Ondatrópica y Los Pirañas. Frente Cumbiero fue el que abrió ese espacio para que los otros dos funcionaran.
Por lo que a mí respecta, he estado bastante ocupado todos estos años con otros proyectos como las producciones para Jorge Drexler o el trabajo para Kronos Quartet. Ha sido una década tremendamente fructífera. Antes de que la situación cambiase, viajamos y recorrimos el mundo con nuestra música. Discos, grabaciones y producciones hechas en vinilo han reflejado todo este trabajo, así como las bandas que te he mencionado y la escena en Bogotá de la que también formamos parte.

El pasado 12 de noviembre presentaste Cera perdida, una propuesta donde recuperas los sonidos de la música tradicional. ¿Cómo viviste dicho momento?, ¿qué supuso lanzar un álbum en plena pandemia mundial?
El disco venía planeándose desde antes de que llegara la pandemia. Empezamos a grabar en octubre de 2019 y luego llegó el Coronavirus. No había posibilidad de parar, debíamos seguir con el trabajo, seguir con las mezclas, seguir con la masterización, con la realización del arte de la portada… Una cosa curiosa, ya que mencionamos la fecha del 12 de noviembre, es que por alguna razón a pesar de que nadie planeó el disco con Mad Professor, también salió el 12 de noviembre, pero de 2010.

En Cera perdida encontramos ocho canciones donde identificamos géneros como el jazz, el porro, la electrónica y la cumbia. ¿Cuál fue el proceso que seguiste al componerlas y cuál es el punto de unión de todas ellas?
Hay varios puntos de unión… Uno bastante evidente que tiene que ver con el formato. El grupo a fecha de hoy está compuesto por cuatro músicos: Sebastián Rozo en el bombardino, Marco Fajardo en el clarinete y saxofón, Pedro Ojeda en el timbal y yo en la electrónica y teclados.
Por supuesto, al encargarme de la composición, el proceso creativo pasa por mí. Así determino cuáles son esos nuevos caminos por los que podemos llevar estas músicas tradicionales, cómo podemos crear nuevas sonoridades adaptadas a nuestros tiempos. En relación a esto, siento que muchos temas del disco han logrado dicho objetivo.

 

«Al encargarme de la composición, el proceso creativo pasa por mí. Así determino cuáles son esos nuevos caminos por los que podemos llevar estas músicas tradicionales, cómo podemos crear nuevas sonoridades adaptadas a nuestros tiempos. En relación a esto, siento que muchos temas del disco han logrado dicho objetivo»

 

Has contado con la colaboración de Daniel Michel en la mezcla, Eblis Álbarez a cargo de la masterización, así como Marco Fajardo, Pedro Ojeda y Sebastián Rozo en la parte instrumental. ¿Cómo fue trabajar con ellos?
La relación con los músicos es muy distinta a la que hay con el ingeniero o con el mezclador. En el caso de Daniel Michel, con el cual registré, grabé, mezclé y produje el disco, debo decir que por suerte nos entendimos muy bien. Es un ingeniero que conoce muy bien su oficio y que además maneja herramientas análogas, de mezcla y de producción. Eblis Álvarez, gran músico colombiano además del director de Meridian Brothers, fue una de las grandes luminarias del nuevo sonido de acá. Además, se encargó de hacer el mastering lo que ayudó también a que el disco tuviera un ponche más gordo.

En este álbum podemos volver a ver la fuerte presencia y peso que la cultura tiene en las composiciones de Frente Cumbiero. Cera perdida ahonda en conceptos como el «tropicanibalismo». ¿Cómo definirías el término? ¿Cómo lo has reflejado en las composiciones de este trabajo?
El tropicanibalismo tiene muchas ramas y muchas explicaciones. En primer lugar, entender que no es necesario abusar del concepto de palmera, arena y sol resplandeciente dentro de la música tropical. Es posible mostrar otras caras de nuestra cultura y de nuestra casa, como Bogotá, una ciudad fría y lluviosa que se encuentra en pleno trópico, a 2.600 metros sobre el nivel del mar. El tropicanibalismo tiene un poco que ver con lo que ocurre con las cosas que supuestamente están en descomposición. Aquello que ya no alimenta y que debe ser absorbido por el entorno o convertirse en un nuevo alimento para crear verdad.

Sin duda, te has convertido en uno de los productores más respetados y mejor valorados de la escena musical latinoamericana pero, ¿qué le dirías a tu «yo» de hace unos años, al Mario Galeano que justo empezaba a hacerse un hueco en la industria?
En realidad no sé hasta qué punto mi nombre y mis producciones son valoradas o respetadas por la escena musical de Latinoamérica. En el año 98, junto a la gente con la que crecí, empecé un proyecto llamado Ensamble Polifónico Vallenato. Éramos cinco o seis personas creando música absolutamente disruptiva que solo unos pocos entendían. Muchos la consideraban ruidosa y extraña, lo cual nos enorgullecía. Por eso mismo, nos mantuvimos muy pegados a la idea de seguir adelante pasara lo que pasara. Así, yo le diría al Mario Galeano de hace años que nada… que siga por donde va porque no hay otra, nadie tiene ninguna fórmula. La clave está en la investigación, en seguir caminos estéticos propios.

Con una importante carrera a tus espaldas, habrás conocido y mantenido largas conversaciones con grandes e importantes figuras de la escena. ¿Hubo alguna que te marcara especialmente?
Por supuesto hubo muchas, pero sobre todo destacaría aquellas mantenidas con los músicos mayores, los músicos que tienen setenta y ochenta años. Ahí es donde uno puede ver cómo es esa cara y peso largo del oficio.
Esas conversaciones no son necesariamente profundas ni reveladoras, pero te botan datos pequeños que tras interpretarlos entiendes la verdad. Cualquier consejo por parte de un músico veterano siempre será un consejo bien dado y que además te ayudará a entender y ver la música de otra forma.

Frente Cumbiero

«El tropicanibalismo tiene muchas ramas y muchas explicaciones. En primer lugar, entender que no es necesario abusar del concepto de palmera, arena y sol resplandeciente dentro de la música tropical. Es posible mostrar otras caras de nuestra cultura y de nuestra casa»

 

Teniendo en cuenta el cambio constante al que la industria se ha visto sometida durante los últimos años, así como la evolución que ha vivido la escena musical latinoamericana, ¿qué predicciones podrías darnos de cara al futuro de la misma?
Por lo que a nosotros respecta, creo que vamos a continuar como estamos. Nuestra música es «muy de nicho» y va a seguir siéndolo, nunca vamos a tener un espacio en medios comerciales, nunca vamos a estar compitiendo por los Grammys, nunca vamos a estar saliendo en la revistas de farándula y me parece perfecto, porque no tenemos como objetivo artístico esas metas.
Queremos seguir siendo «muy de nicho» a pesar de que esos nichos van a acabar agrandándose por consecuencia de Internet. La música comercial como el reggaetón o el trap seguirá creciendo y fortaleciéndose, aun así la música tradicional también lo hará y nosotros, ojalá, esperamos poder seguir produciendo durante muchos más años.

¿Qué planes tienes a nivel musical para 2021? ¿Algún proyecto en mente?
Sí. En primer lugar ver de qué forma se puede reactivar el tema de los viajes, pero eso es incierto todavía. El Ayuntamiento de Bogotá, ha empezado a apoyar nuestros procesos creativos, de manera que a partir de este año podremos empezar con colaboraciones, filmaciones y nuevos lanzamientos. Gracias a esto, podremos continuar fortaleciendo esta escena underground o como se quiera llamar, compuesta por todo tipo de personas, bandas y estilos.
Queremos mantenernos a flote, vigentes y proponiendo cosas en estos momentos tan caóticos, no solo por la pandemia, sino también por la desafortunada situación política que vivimos en Colombia, donde el gobierno ha desatendido completamente el proceso de paz.
Nuestra respuesta a todo esto es tratar de movernos y de representar a través del arte nuestra forma de pensar y nuestra forma de oponernos a lo que el gobierno nos quiera imponer. En resumen, nuestros planes son seguir resistiendo, seguir haciendo música y seguir trabajando juntos.

Frente Cumbiero Cera perdida

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