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domingo 26 de septiembre de 2021
Kanaku y El Tigre

De la bicicleta al avión

Kanaku y El Tigre

La vida es un viaje cuya única certeza es la existencia de un destino. Un destino que puede cambiar de un momento a otro, necesitar más horas de vuelo y varios transbordos. Un camino que a veces haremos con una capa a nuestras espaldas, otras en paracaídas o, según Kanaku y El Tigre, abriendo los brazos como un avión.

Abre los brazos como un avión, el último single que la banda peruana presentó a principios del pasado 2020 junto a Jorge Drexler y Alexis Díaz Pimienta, nos habla precisamente de esto, del cómo durante el trayecto nosotros somos nuestro propio medio de transporte. Una oda a la libertad del espíritu que invita a redescubrirnos, ampliar nuestros horizontes y entender que a pesar de que andamos solos, todos compartimos un camino común.
Kanaku y el Tigre nació en 2010 como el dúo de Bruno Bellatín y Nico Saba, que se conocen desde niños, a los que luego se sumó Marcial Rey. Los tres se aúnan para convertir su pasión en profesión. Una aventura que empezó en «bicicleta» y que desde entonces ha contado con grandes colaboraciones, canciones repletas de sorpresas sonoras y letras que nos llevan a la más profunda reflexión y autoconocimiento. De todo esto hablamos con Bruno.

 


 

En febrero de 2020 despegó vuestro último single Abre los brazos como un avión en colaboración con Alexis Díaz Pimienta y Jorge Drexler. ¿Qué supuso grabar un single en plena pandemia?
Abre los brazos… fue grabado pre pandemia. Y la filmación del vídeo también. Hemos estado grabando otros temas hasta que Marcial y Nico armaron islas de grabación en sus casas y pudimos ir jugando un proyecto entre todos. Creo que con la pandemia le debe haber ido muy bien a los que venden interfaces de audio; si antes muchos tenían esa capacidad en casa, hoy es más diseminado el uso de la tecnología del audio.

Abre los ojos como un avión invita al oyente a extender sus horizontes, a revaluar la idea que mantiene del mundo y a reconocer su camino, uno que muchas veces se aúna al de los demás. En este caso, vuestro camino os ha vuelto a unir con Jorge y Alexis, ¿cómo ha sido volver a trabajar con ambos? ¿qué os ha hecho repetir?
Jorge y Alexis son un mar, tienen bagaje y una capacidad de síntesis literaria muy hermosa. Alexis improvisó la mayor parte, fue una gravitación léxica en una reunión con la familia de Nico durante su paso por Madrid, camino a Palestina. Somos fans de Jorge y Alexis. Al primero lo hemos visto algunas veces aquí en Lima, donde vamos a ver sus shows y a correr olas en alguna playa. Nos hemos hecho amigos y les agradecemos a ambos la oportunidad de compartir, de encontrarnos, de extender horizontes y plasmarlos en audio.

 

 

Bruno Bellatín, Marcial Rey y Nico Saba. Tres amigos que en un momento determinado decidieron convertir su pasión en profesión. ¿Quiénes fueron o siguen siendo vuestros referentes? Aquellos y aquellas artistas que os inspiraron e inspiran para seguir creando.
Son muchos, desde artistas locales con los que compartimos amistad y escenarios y admiración hasta nuevos amigos que se hemos ido conociendo en la ruta. Quizá los dos más grandes son Radiohead y Paul Simon, de los que somos fans los tres. Graceland es un álbum que nos ha acompañado en altas y bajas. Nuestras referencias también son muy variadas; yo soy fan de Pat Metheny, Bob Marley, Gustavo Cerati, pero también me atrae mucho la música tradicional peruana de la costa, de la sierra y de la selva. Las sonoridades de Marvin Gaye contrastadas con el pop actual a lo Billie Eilish o Dua Lipa. Estas influencias fraccionadas recibidas por los diferentes medios que también han ido evolucionando. Existe mucha música nueva en Perú y en el mundo, y quizá la pandemia haya servido también para mirar hacia adentro y empezar a gestar un nuevo sonido, nuevas sensaciones, nueva música.

 

«Quizá, si no nos definimos en un género en particular, podemos decir que hacemos un nuevo folclore con raíces globalizadas»

 

La cultura peruana tiene un fuerte peso y presencia en vuestras creaciones y trayectoria. ¿Cómo ha influenciado el folclore del país en vuestra música?
Vivimos inmersos en el ruido y las músicas de la ciudad, de la gente, por lo que tenemos siempre un contexto a veces tácito al acercarnos a la música. A veces parecería hermosos retratar el sonido del mar. Adicionalmente, la música peruana tradicional no es una, son muchas, lo que hace un poco más rico y diverso el proceso de acercarse al folclore. Quizá, si no nos definimos en un género en particular, podemos decir que hacemos un nuevo folclore con raíces globalizadas, es difícil de escapar de ello. Son miradas a la distancia, hacer zoom al Élan Vital, a esa fuerza que nace con las músicas y que juntan a las personas para sentir.

Vuestra música está repleta de sorpresas sonoras. Elementos peculiares y cotidianos como juguetes, mesas o serruchos forman parte en ocasiones de la parte instrumental. ¿Cuál es el proceso creativo que seguís?
Creo que va cambiando siempre, pero en general la constante es abordar el proceso de crear por donde el crear este dándose. Fluir es la forma. Desde un punto de vista mas literal, hemos buscado siempre retratar procesos de grabación más tradicionales, alejándonos del TimeStretch o Quantize y siempre grabándolo nosotros mismos. Caracoles es un disco de artesano hecho en casa y mezclado análogo con pedales de guitarra y un Space Echo, en una consola donde salieron las primeras grabaciones de Pedro S.V., sin ningún quantize, ningún pitch correction… En general buscando la toma por encima de todo. Quema quema quema fue grabado entre mi estudio y mi casa, al igual que ¿Si le doy zoom puedo ver África? Creo que somos un poco inquietos y andamos siempre en la búsqueda, a nivel personal y como banda.

Kanaku y El Tigre

Kanaku y El Tigre nace en 2010. Once años, tres álbumes y unos cuantos singles más tarde, seguís al pie del cañón sacando nuevo material. ¿Cómo ha sido la evolución de vuestra música desde el primer disco hasta este último single?
La evolución es una constante, el cambio. Es divertido hacer lo que nos gusta en el momento y ello nutre la discografía de la banda. Empezamos con una perspectiva más acústica, y al ir creciendo los escenarios tuvimos que cambiar a instrumentos eléctricos. Esto, y nuestra incursión en los syntes, se nota en Quema quema quema. Pamela Rodriguez nos prestó su Sub Phatty durante la grabación del disco y terminamos comprando uno entre todos.
¿Si le doy zoom puedo ver África? llega en un momento donde teníamos ganas de hacer un disco más bailable y experimental. Tiene mucho de Eurorack y Buchla, sintetizadores que completan la paleta del ultimo disco. A nivel de temática siempre existe un anhelo a una vida más espiritual y creo que ello sigue siendo un hilo conductor en la vida musical de nuestro grupo, mas que literal, desde un punto fenomenológico, de aproximarnos a la experiencia de la realidad y sus matices.

 

«Seria épico hacer una colaboración con nosotros mismos, pero los que éramos en 2010; trasgredir la constante del tiempo lineal y encontrarnos nuevamente con quienes fuimos»

 

Dos colaboraciones en esta última canción y unas cuantas más a lo largo de vuestra carrera. Si pudierais hacer un featuring con cualquier artista (vivo o muerto), ¿con quién sería?
Seria épico hacer una colaboración con nosotros mismos, pero los que éramos en 2010; trasgredir la constante del tiempo lineal y encontrarnos nuevamente con quienes fuimos. Si no se pudiera, quizá con Bob Marley y los Wailers… ¡Se imaginan que increíble sería tocar con ese bandón! Seguro termina en una fiesta. Terminar de fiesta con Paul Simon también sería épico.

Finalmente, y en sintonía con la idea transmitida en Abre los brazos como un avión sobre extender horizontes, ¿qué nos podéis contar sobre el futuro de Kanaku y El Tigre?
Estamos empezando una nueva etapa de colaboraciones con diferentes artistas. Ha cambiado mucho el mundo en estos últimos tiempos, creo que todos extrañamos esa sensación del directo. Espero podamos tocar en vivo este álbum si la pandemia nos da un respiro.

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