Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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jueves 2 de abril de 2020

El salmón

Andrés Calamaro

(Warner, 2000)
El último gran solista del rock argentino encerrado entre cuatro paredes, escribiendo sin parar y lamiéndose las heridas. Para gestar el monumental y provocativo El salmón, el capitán encontró en sus copilotos –nuevamente Cuino Scornik, también se sumó Jorge Larrosa– la verba y el coraje necesario como para afrontar la tempestad de la existencia y darle pelea únicamente armado de canciones y más canciones. Un disco sucio y desprolijo que se mira en el espejo y no aparta la mirada aunque no le guste lo que ve.

ANDRÉS CALAMARO: la eterna fábrica de canciones
Varios hits juveniles todavía como teclista de Los Abuelos de la Nada –entre ellos dos bombazos, Sin gamulán y Mil horas– ya sugerían al autor en ciernes, aptitud que comenzó a vislumbrar con más y más fuerza en una serie solista antológica que conviene atesorar: Hotel Calamaro (1984), Vida cruel (1985), Por mirarte (1988) y fundamentalmente Nadie sale vivo de aquí (1989). Luego llegó el viaje a España y esa especie de venganza desde el otro lado del charco que se llamó Los Rodríguez y que consiguió el éxito que su patria rockera le había negado. Una vez reencauzada su gesta en solitario, Calamaro apostó fuerte y ganó: Alta suciedad (1997) fue grabado por sesionistas estadounidenses y producido por Joe Blaney, un gesto de humildad del que, con los resultados a la vista, deberían tomar nota más músicos argentinos: Calamaro nunca sonó tan bien, sus canciones jamás fueron tan bien producidas, realidad que convirtió a este clásico repleto de hits (Loco, Flaca y un largo etcétera) en uno de sus grandes discos. Tras Honestidad brutal llegó El salmón, que precedió a una época de reclusión que recién devolvió a su protagonista a escena en 2004, cuando publicó el fantástico El cantante. Un año después llegaría El regreso, y en 2006 el estupendo volumen de tangos Tinta roja y El Palacio de las Flores, un entrañable disco con Litto Nebbia. Y finalmente sus trabajos más recientes: La lengua popular, de 2007; On The Rock, de 2010; Bohemio, de 2013; Jamón del medio, de 2014; Hijos del pueblo –junto a Enrique Bunbury, de 2015; Romaphonic Sessions y Volumen 11, ambos de 2016.

Andrés Calamaro El salmón

 

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