Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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lunes 9 de diciembre de 2019

Pensar en nada

León Gieco

(EMI, 1981)
Un álbum de alta costura que tuvo la mala suerte de ser el sucesor de una bomba que demoró un tiempo en estallar y cuya onda expansiva arrasó con todo. Pensar en nada brilla con luz propia, empezando por la enorme canción que le da nombre al disco. Su único «problema» fue el éxito, enorme y tardío, del álbum del propio Gieco 7 años, que incluye, entre otros, el hit astronómico Sólo le pido a Dios. Sin embargo, el tiempo hizo justicia para ubicarlo entre lo mejor de su discografía.

LEÓN GIECO: la voz de la gente
Llegó desde un pueblo de la provincia de Santa Fe con apenas un bolso colgando del hombro y en pocos años ya cantaba a millones justamente lo que esos millones querían escuchar. Sus primeros dos discos, León Gieco (1973) y León Gieco y su banda de caballos cansados (1974) no disimulaban su admiración por el folk social del primer Bob Dylan. Con los años León Gieco fue encontrando su rumbo hasta darse de bruces con el éxito y comenzar a firmar canciones que no sólo recorrieron el mundo sino que le cambiaron la vida a más de uno. Su experiencia junto a Gustavo Santaolalla en el monumental proyecto De Usuahia a La Quiaca lo instaló como uno de los inquisidores más serios de la música popular argentina: juntos hicieron un disco triple histórico, recorriendo la Argentina de punta a punta para ir captando en el camino los sonidos de cada región. Luego, su amistad y unión artística con Mercedes Sosa terminaron de consagrarlo, además de ubicarlo a la altura de cualquier prócer de la música argentina. Desde los 80 su producción fue más espaciada, ritmo que mantiene en la actualidad.

León Gieco Pensar en nada

 

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