Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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sábado 11 de julio de 2020

Honestidad brutal

Andrés Calamaro

(Warner, 1998)
Entre todas sus virtudes, además de ser un gran cantante y un compositor enorme, Andrés Calamaro tiene un talento pocas veces reconocido: hace fácil lo difícil. Como si escribir grandes canciones de rock en español fuera tarea sencilla, Honestidad brutal exuda inspiración y genio, desde los hits más populares a joyas ocultas como Con Abuelo o No tan Buenos Aires. Nuestro Bob Dylan exorcizando los demonios del amor en plena fiebre creativa, acompañado por mil amigos y otra pluma virtuosa: Marcelo «Cuino» Scornik.

ANDRÉS CALAMARO: la eterna fábrica de canciones
Varios hits juveniles todavía como teclista de Los Abuelos de la Nada –entre ellos dos bombazos, Sin gamulán y Mil horas– ya sugerían al autor en ciernes, aptitud que comenzó a vislumbrar con más y más fuerza en una serie solista antológica que conviene atesorar: Hotel Calamaro (1984), Vida cruel (1985), Por mirarte (1988) y fundamentalmente Nadie sale vivo de aquí (1989). Luego llegó el viaje a España y esa especie de venganza desde el otro lado del charco que se llamó Los Rodríguez y que consiguió el éxito que su patria rockera le había negado. Una vez reencauzada su gesta en solitario, Calamaro apostó fuerte y ganó: Alta suciedad (1997) fue grabado por sesionistas estadounidenses y producido por Joe Blaney, un gesto de humildad del que, con los resultados a la vista, deberían tomar nota más músicos argentinos: Calamaro nunca sonó tan bien, sus canciones jamás fueron tan bien producidas, realidad que convirtió a este clásico repleto de hits (Loco, Flaca y un largo etcétera) en uno de sus grandes discos. Tras Honestidad brutal llegó El salmón, que precedió a una época de reclusión que recién devolvió a su protagonista a escena en 2004, cuando publicó el fantástico El cantante. Un año después llegaría El regreso, y en 2006 el estupendo volumen de tangos Tinta roja y El Palacio de las Flores, un entrañable disco con Litto Nebbia. Y finalmente sus trabajos más recientes: La lengua popular, de 2007; On The Rock, de 2010; Bohemio, de 2013; Jamón del medio, de 2014; Hijos del pueblo –junto a Enrique Bunbury, de 2015; Romaphonic Sessions y Volumen 11, ambos de 2016; y Cargar la suerte, de 2018.

Andrés Calamaro Honestidad brutal

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